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28 de junio de 2013

EL COMUNISMO CONSUMISTA Y LA FALSA IGUALDAD

Ya lo decía el genial Honore de Balzac "La igualdad tal vez sea un derecho, pero no hay poder humano que alcance jamás a convertirla en hecho". Sólo el Comunismo pretendió que ese sueño de que todos seamos iguales se transformara en realidad. Pero ese sueño terminó siendo "utopía" destructiva.

Cartel comunista
 
Cuando cayó el muro de Berlín todos creíamos que el Comunismo había terminado, y con él su sangrienta aventura de setenta años en Rusia y en los países ocupados del telón de acero. Solo quedaba China, Corea, Cuba y la pequeña Albania como pequeños bastiones resistentes seguidores de las ideas del maoísmo-marxismo-leninismo.
Los intelectuales discutían cual iba a ser el futuro del mundo si una de las ideologías predominantes durante la primera parte del Siglo XX se había mostrado como un "sueño utópico" que se había desplomado. Algunos como Francis Fukuyama se atrevían a manifestar el "fin de la historia", afirmando que ya no veríamos más formas políticas que la Democracia y las libertades más o menos perfectas. Algo así, como el reinado de la libertad democrática.
Pero lo que se creía que era el triunfo de esta libertad, ha terminado siendo el triunfo del igualitarismo algo que ya se hizo ver durante la ilustración de la Revolución Francesa y sus ideales de "libertad, igualdad y fraternidad" manifestando que ya ningún hombre sería menos que otro y por supuesto iguales ante Ley.

La primera igualdad que ha existido fue la igualdad del cristianismo que establecía que todos los hombres son iguales ante Dios, la Revolución Francesa lo perfecciono afirmando que todos los hombres son iguales ante la Ley y el desarrollo del siglo XX continuó con que todos somos iguales equiparando en igualdad de derechos a hombres y mujeres, un hito que no se había llegado a producir hasta el siglo pasado. Y el coetáneo a esta igualdad ha sido la igualdad de oportunidades, el gran motor de la revolución social. Todo el mundo debería poder alcanzar las metas que se proponga en base a su capacidad. Nadie debería quedarse fuera de la sociedad y carecer de la oportunidad de triunfar por no tener los medios idóneos.
El verdadero gran cambio se ha producido a través de la igualdad de oportunidades que lleva a la igualdad social, es decir la posibilidad de que quien nace sin recursos pueda conseguir a través del esfuerzo la posibilidad de alcanzar el lugar del hijo del que sí los tiene. Incluso llegar a sustituirlo en su estatus económico-social.
La naturaleza en sí misma es injusta y desigual, puesto que si hablamos de injusticias, tanto lo es nacer en el seno de una familia adinerada, heredando las posibilidades que ello conlleva sin que medie nuestra decisión si no por mero azar genético, como nacer con las cualidades de ser brillante, inteligente y con carisma, alto y muy guapo ya que también serían atributos que vendrían por condición de nacimiento y puro azar, sin mediar ningún merecimiento.
Luego la "igualdad" de "todos somos iguales", es uno de los mayores engaños que se nos ha contado, si ya por el sólo hecho de nacer, nacemos diferentes. Hay aspectos es los que a no ser que medien factores externos, es imposible superar puesto que imagínese a dos individuos. Uno de ellos alto, de ojos claros, atractivo, y otro hombre más pequeño feo, de nariz abultada, a los que se les compara. Si hablamos de igualdad ¿qué deberíamos hacer? ¿cortarle las piernas al alto, cambiarle los ojos, o romperle la nariz para que se parezca al anterior y ser por tanto iguales? Esta pretendida similitud sería una situación absolutamente injusta.

Brad Pitt
 
Danny Devito

Por eso quienes nos quieren imponer la falsa igualdad lo hacen a través de unas maneras más sutiles que todos aceptamos. Parece que somos personas que vestimos, viajamos, y vivimos de la misma manera, pero al final se nos ha impuesto una forma de vestir a través de unos grandes almacenes para que todos vayamos igual. Lo hacemos como nos marcan firmas comerciales como Zara y HyM, y en las de lujo, más de lo mismo a través de LVMH madre nodriza de todas las marcas de lujo, que han dejado de ser independientes y obedecen todas a una sola directriz, aunque intenten conservar algo de sus orígenes. En la moda la mayor parte de las personas independientemente de sus capacidades adquisitivas, visten de la misma manera, como lo estaban los compradores comunistas en los almacenes vacíos de Moscú. Viajamos de la misma manera desplazándonos en las compañías "low cost" que evidentemente facilitan el viaje, incrementan el numero de pasajeros, y sus desplazamientos. Y hablamos de la "igualdad" y son esos mismos que la defienden, los que hipócritamente luchan contra las emisiones de CO2 y la explotación de los trabajadores textiles en Bangladesh, en aras de una desigualdad de la que ellos mismos participan, viajando en "low cost" y vistiendo marcas que usan talleres en los que trabajan niños o personas hacinadas por un plato de comida.

Tienda de ropa Zara

Fábrica de textiles en Bangladesh
 
Es por ello que la igualdad que define la época en la que vivimos no existe. No se puede hablar de "igualitarismo" y cuando en un mismo planeta existen tantas desigualdades sociales, y que en una distancia de kilómetros, por ponerles un ejemplo en India, convivan los más ricos de los ricos, con los más pobres de los pobres. A pesar de que el dinero está de puertas afueras denostado como lo que más corrompe al hombre, NO EXISTE UN INSTRUMENTO MÁS DEMOCRÁTICO QUE EL DINERO, porque todo el mundo puede ganarlo contando con los ingredientes del esfuerzo, el talento, y la suerte sin necesidad de heredarlo, pudiendo cambiar de manos, no como la herencia de la sangre.

En esta época de Crisis el talento y el esfuerzo puede abrir las puertas de la igualdad. Cierto que no se puede ser el Príncipe de Inglaterra, por una cuestión de mera sangre azul. Pero un hombre humilde, que se esfuerza, tiene talento, y tesón, puede acabar siendo Bill Gates, o el mismo fundador de Apple Esteve Jobs.

                          Steve Jobs                                                                                  Bill Gates

El verdadero cambio social debe nacer a través de la igualdad de oportunidades que permite que los hijos de familias más desfavorecidas ocupe el lugar de los hijos de las familias con más poder económico que no han sido capaces de mantener su posición en la sociedad. Justo desde ahí debe surgir la movilidad social, ese cambio social tan necesario para que tengamos una sociedad dinámica y que no esté anquilosada en la herencia.
Lo que tenemos que hacer es luchar por tener las mismas oportunidades. Por eso nosotros le llamamos el comunismo consumista porque mediante el consumo nos quieren igualar para que nos lo creamos. Estamos regidos por una casta próxima al "polit bureau" con privilegios que no pueden alcanzar el resto de los ciudadanos. Porque ¿es lo mismo comprar una entrada para ver una finalidad del Real Madrid-Barcelona o verlo desde el palco?. Sí, al final se ve el mismo partido, pero seguro que no es la misma situación. Una se paga y otra se tiene por la situación sociopolítica que se tiene. Y esa minoría que nos gobierna, sabe descubrir nuestros más recónditos secretos a través de las nuevas tecnologías, hay que pensar lo que hubiera sucedido si Hitler y Stalin hubieran nacido en plena era tecnológica. Hubieran tenido el dominio absoluto del mundo desde los cuatro costados.
Nosotros creemos que estamos asumiendo el control de nuestras vidas pero la Casta, como dicen los italianos, ha terminado por convertirnos en "aparentemente iguales" terminando por convertirnos más iguales en el vestir, en la casa que compramos, que tienen un diseño similar, en los viajes que realizamos a los lugares y emplazamientos que se nos indica. Cada día somos aparentemente más iguales y cada día la minoría dirigente es más desigual, puesto que tiene una información sobre nosotros y nuestras costumbres que desconocemos y que empieza a ser endogámica e incrementa sus privilegios porque por ejemplo si viajamos en un vuelo "low cost" los asientos serán estrechos y tendremos las mismas dificultades en colocar nuestras rodillas, mientras que en "bussines club" viajará la Casta mientras que el "líder de la Casta" dispondrá de avión privado y puertas de acceso a las llamadas salas Vips.
Por eso repetimos "igualdad' ¿qué igualdad?, ¿Igualdad ante la Ley? ¿hablamos acaso de la necesaria igualdad de oportunidades?. No olvidemos que hemos nacido distintos y al ser conscientes de ello, envidiamos al chico o chica que tiene éxito, por su carisma por su altura o por la forma de expresarse. Esta desigualdad es una injusticia más de la naturaleza que no podemos evitar, y que siempre se habla de ella, pero que no se consigue por lo menos por ahora hasta que la manipulación genética lo permita.

Marilyn Monroe en "Los caballeros las prefieren rubias"

Quién iba a decir que el Comunismo y su idea de ser iguales finalmente desde "ultratumba" y de forma post mortem ha acabado triunfando y que Fukuyama se había equivocado. Lo que se nos ha transmitido en los últimos años es sólo una mera ficción de la igualdad. Estamos como en la Rusia comunista con sus jerarquías, sus ventajas a los dirigentes del partido y del Estado, eso sí con más consumo y con su KGB informática. Por eso queremos repetir aunque parezca una redundancia: El dinero es democrático porque podemos acceder todos a el y la herencia de la sangre es limitada. Una situación que nos recuerda a la mítica frase de la película "los caballeros las prefieren rubias", cuando el padre del novio de la protagonista (Marilyn Monroe) le espeta "señorita está con mi hijo por su dinero" a lo que descaradamente ella le contesta "claro, y él conmigo por mis piernas". Esta frase define la injusticia de unas buenas piernas o la herencia de papá.

17 de junio de 2013

ELEGANZA É UN SENTIMENTO

La elegancia es un sentimiento. Sí, han oído bien, más que un adjetivo, es una emoción. No del que porta el preciado don, si no del que la observa. Es algo tan subjetivo que hay cientos de miles de tratados que a lo largo de la historia han intentado definir lo que es sin éxito. Pero ¿cómo se podría argumentar el brillo de una estrella? Se podría decir que es dorada, luminosa e incandescente pero lo que queda en la memoria es la emoción que produce su observación. Y es esa imposibilidad tan lejana de poseerla lo que la hace tan deseable. Así es lo elegante. Un deseo. Y es algo con lo que se nace, aunque nosotros creemos que aunque no hallamos venido al mundo con el pan de la elegancia debajo del brazo, también podemos aprender a hacer la masa.

Hoy como aperitivo, les vamos a contar la historia de Sir Anthony Eden, político británico considerado como uno de los hombres más elegantes del siglo XX. Un día se encontraba bebiendo té en su despacho cuando le interrumpió su secretario Charles avisándole que había un caballero vestido de marrón esperándole. Eden, haciendo uso de su flema inglesa, miró a su secretario de reojo y le espetó sin soltar su "cup of tea": "Disculpe Charles, si va vestido con ese color no creo que sea un caballero".  Y parte de razón tenía. Esta es una anécdota que sirve para ilustrar un color que no sólo limita la elegancia si no que nos aparta de un bofetón enguantado de la categoría de algún día llegar a poseerla. Ya sabemos que ustedes jamás se pondrían un traje marrón, pero por si se ven tentados de ello, les advertimos que no es lo que haría un hombre tan elegante como Sir Anthony Eden.

Como verá en la fotografía, Sir Anthony lleva cuatro botones con ojales cerrados en la bocamanga, si algún listillo que dice saber de elegancia le indica que el último botón debe llevarse abierto para demostrar que es un traje hecho a medida, simplemente está delante de un "parvenú" o dicho en español castizo y para entendernos, un verdadero "hortera de bolera".

En nuestras sucesivas publicaciones les iremos dando algunos consejos que seguramente un verdadero caballero como usted los tendrá muy en cuenta. Cuando se ponga un vaquero o jeans como se dice ahora, para el fin de semana, o quiera ir más elegante con una blazer (chaqueta americana cruzada o sin cruzar) azul marino, si no quiere asustar a algún italiano elegante que se encuentre, no se ponga nunca zapatos negros, o cinturón negro, si no marrones. Esta vez el marrón es nuestro mayor aliado en el arte de la elegancia. Como verán ustedes "el orden de los factores no altera el producto" pero en este caso no sólo lo altera, si no que lo tambalea.

Hablando de tambalear, nos vienen ahora a la memoria los movimientos de cadera de John Travolta en la película Grease, su tupé, y su seña de identidad: calcetines blancos. Sí, hemos dicho "blancos". Si aun sigue leyendo les diremos que en los años cincuenta o sesenta se utilizaban cuando se vestía de sport. Así que vayan sacándolos de lo más recóndito de su armario y dejen que vean un poco la luz. Tal vez vuelva a echar mano de ellos aunque no sea el momento para utilizarlos. Como la moda siempre "vuelve" téngalos en su armario dispuestos por si algún día un líder de tendencias decide imitar a alguno de sus más adeptos como John Fitgerald Kennedy.




Verano de 1961. Martha´s Vineyard lugar de vacaciones estivales de los Kennedy. El Rey americano de la corte de Camelot, pasea con su princesa Jacqueline Bouvier junto al pequeño infante John John.




Como pueden apreciar en la imagen, Kennedy lleva zapatos marrones y calcetines blancos. Estaba considerado como uno de los hombres más elegantes y seductores el momento. Si no que se lo pregunten a la mismísima Marilyn Monroe, una de sus múltiples conquistas. Este uso de los calcetines blancos, no quitaba que, para las noches o cenas de galas, cuando se vestían con trajes oscuros, los gentleman de la época usaran calcetines negros o azules. Pero a plena luz del día o con estilo "sport", siempre se les podía ver con chaqueta o pantalón y calcetines bancos.
Pero sí, no se asusten, estamos de acuerdo en que el calcetín debe ser siempre azul admitiendo dibujos o rayas cuando vamos de sport como toque de elegancia o distinción que nos diferenciará de los que no leen este blog. Porque ¿sabía usted que la tendencia es llevar calcetines a rallas o cuadros cuando se viste una chaqueta o pantalón distintos? Y esto que ahora parece tendencia ya lo utilizaban los ingleses a partir de los años 20 y 30. Lo que nos confirma que la moda debe ser revolucionaria pero siempre con un sutil toque tradicional. Lo único clásico que permanece son los famosos calcetines a cuadros que tanto hemos utilizado hasta ahora porque no nos atrevíamos a usar los de rayas.




Como este es el comienzo y esperamos que usted nos siga, hoy nace nuestro nuevo blog de moda masculina http://loshombresloprefieren.blogspot.com.es  todos los sábados junto a Mery Serra, Carmen Jiménez y Nieves Ruiz os iremos poniendo al día de las últimas tendencias en ropa masculina. Ya que estamos en época veraniega, hablaremos de las tendencias según veraneé usted en Marbella, en Cádiz, La Riviera Francesa, Capri, los Hampton, o en la mismísima Martha's Vineyard, donde por cierto veranea Barack Obama y le iremos aconsejando tanto la ropa como los complementos que consideramos necesarios para cuando salga de casa o tome un Martini o el nuevo cocktail de moda, "La piscine" del que ya les desvelaremos su secreto. También les desvelaremos el "sacro" lugar donde se compran las corbatas los que estaban considerados como algunos de los hombres más elegantes del mundo: el fallecido Duque de Windsor, John Fitgerald Kennedy y el seductor Marcelo Mastroiani. Dejaremos el resto de nombres en interrogante pero les anunciamos bajo su sorpresa, que esta misteriosa tienda es también visitada por un hombre conocido más que por su "eleganza" por sus múltiples escándalos políticos y de faldas: Silvio Berlusconi. Porque ¿Cómo si no podría haberse ligado a Ruby Rompecorazones? Pues evidentemente por sus corbatas.

Y les recordamos: ser elegante es pasar desapercibido en el metro cuando vas de tu oficina a Buckingham Palace que es lo que "habitualmente" hacemos todos los días. Si quiere saber más, quédese con este dato: La elegancia en un hombre es vestir como un gentleman inglés con los colores de un caballero italiano.