Cuanto más arriba en la pirámide de poder, mayor sometimiento al control".
Esta afirmación que creemos la compartirán la mayor parte de los españoles, nada tiene que ver con las injurias y las calumnias o la intromisión en el honor o la intimidad de las personas que son derechos fundamentales. Esta misma frase ha sido formulada por cuatro grandes magistrados dela Audiencia Nacional: Fernando Grande -Marlaska, Ramón Sáez Valcárcel, José Ricardo de Prada y Guillermo Ruiz de Polanco.
El protagonista es el Jefe de Estado, el Rey Don Juan Carlos, o lo que es lo mismo la mismísima punta de esa pirámide que los magistrados quieren convertir en igualitario círculo.
Los Jueces consideran inaceptable el hecho de que los miembros de la Casa Real gocen de más protección del honor que el resto de sus ciudadanos. Algo muy lógico pero sorprendente si tenemos en cuenta que la primera normativa que establece esta distinción es la propia Constitución Española, que en su polémico artículo 56, 3 dispone que "La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Dicho de forma más clara, su figura es tan respetada que si nuestro Monarca cometiera el mismo acto punible que cualquier ciudadano de a pié, jamás veríamos su real figura entre rejas, sí en cambio la de cualquiera de nosotros.
La mecha se prendió el pasado mes de marzo tras hacerse pública una sentencia en la que se condenaba al pago de una multa de 6.480 euros al ex coronel Amadeo Martínez Inglés por un delito de injurias graves contra la Corona. Había escrito un artículo en el que definía a la Casa Real como "despreciable" y se dirigía a Don Juan Carlos como "putero, borracho y cabrón" entre otras lindezas.
Los magistrados argumentan que esos insultos estaban dirigidos contra una Dinastía, la de los Borbón y no contra la persona en concreto y para ellos "en ese ámbito de valoración histórica no hay privacidad, ni honor, ni prestigio ni reputación". Nosotros consideramos que esas frases no van dirigidas contra la Dinastía si no contra el Rey de forma directa. El texto afirmaba de que Don Juan Carlos "cree que proviene del testículo derecho del emperador Carlomagno cuando en realidad lo hace de la pérfida bocamanga del genocida Franco". Queda patente que a quien se está refiriendo es a Don Juan Carlos y no a sus antecesores Isabel II, ni Alfonso XII o XIII si no a Don Juan Carlos de Borbón y Borbón que bien poco tienen que ver con la bocamanga de Franco. Entre otras razones porque no creo que haya tenido la oportunidad de conocer a ninguno de los ancestros del Rey y no nos consta ninguna obra histórica del ex coronel sobre esta Dinastía.
Consideramos que las expresiones vertidas por el ex coronel, atentarían contra el honor y la intimidad de cualquier ciudadano incluyendo en ello a políticos y jueces porque nuestro Tribunal Constitucional de una manera clara y meridiana prohíbe los insultos y creemos que cualquier ciudadano de a pié entiende por insulto las palabras "putero, borracho y cabrón" y máxime si tenemos en cuenta que no nos consta que el ex coronel haya tomado copas con su majestad el Rey para poder valorar su índice de alcoholemia en sangre, ni que haya acudido a ningún burdel para emplear ese calificativo. A eso hay que añadirle lo de cabrón, y como bien define la Real Academia de la Lengua "se dice del hombre al que su mujer es infiel, y en especial si lo consiente". Aquí no solamente estaría insultando a su majestad el Rey si no a su consorte la Reina Sofía a la que de forma indirecta la estaría llamando "adúltera" y a su real marido, "consentidor". Palabra de nuestro máximo organismo de pureza lingüística.
Creemos que estas expresiones son totalmente improcedentes y desde nuestro punto de vista no constituyen una crítica a una Dinastía como es la Borbón, puesto que claramente emplea la palabra Rey. Por muchos menos insultos y descalificaciones una señora de Málaga se vio acusada por la Fiscalía de un delito de injurias y calumnias proferidas contra a una Jueza de Instrucción, cuando sólo estaba manifestando su dolor y desesperación porque desde su punto de vista la Instrucción no se había realizado de manera correcta y estaba siendo gravemente perjudicada en relación a unas expropiaciones de alto valor económico.
¿Deben por tanto también los jueces perder la protección que les otorga nuestro Sistema Jurídico en caso de que se vean sometidos a términos tan injuriosos como los empleados por el ex coronel? Nos referimos no a la crítica legítima si no también a los insultos. ¿Quiénes de ustedes podrían aceptar que se les llamase borrachos, puteros y cabrones? Estamos seguro que muy pocas personas se quedarían de brazos cruzados tras oír estos epítetos.
Las críticas al rey son legítimas, sanas y necesarias en un sistema democrático aunque en lo que respecta a nuestro sistema, el Rey solo refrenda los acuerdos del Consejo de Ministros o de los ministros y por tanto no puede ser responsable nunca de lo que no ha participado. Seguramente en el año 2013 ésto nos puede parecer excesivo y hasta "absolutista" pero si lo queremos cambiar sólo tenemos que reformar la Constitución Española aunque creemos que ahora no sería el momento más oportuno, teniendo en cuenta el tsunami económico en el que nos encontramos.
En una sociedad libre y democrática el insulto no puede ser consentido porque es absolutamente innecesario, y estamos de acuerdo en que se debe poner coto a los privilegios, pero los de todos, no solamente los de la Casa Real. Es por todo ello que no podemos compartir el voto discrepante de estos cuatro magistrados de la Audiencia Nacional porque tácitamente están consintiendo un insulto que no tiene ningún tipo de base, prueba o fundamento. Porque como hemos dicho ¿cuántas copas se ha tomado Amadeo con Don Juan Carlos para afirmar que es un borracho? ¿cuándo se ha ido de putas con el Rey y cómo sabe con quiénes les ha puesto los cuernos Doña Sofía?.
Antes de coger la pluma y lanzarse a conquistar el folio en blanco, Amadeo debería aclararnos estos asuntos que estamos seguro que serán de máximo interés para cientos de miles de españoles. Luego nos quejamos de la juventud que tenemos, cuando el ejemplo que ven es la telebasura e insultos entre personas de las que se presumen sus buenos modales y educación.
¿Por qué el ex coronel no dijo la rama borbónica? Llegados a este punto no podemos negar que unos borbones fueron abstemios, otros tal vez no, alguno debieron ser más o menos puteros, y otros llevarían por encima de la corona una amplia cornamenta, pero para eso están los historiadores que son los que nos lo han contado. En lo que sí estamos de acuerdo es que cuantos menos privilegios tenga la clase dirigente y se acerque más a sus súbditos, estaremos en una sociedad más igualitaria, más democrática y con mayor similitud de oportunidades. Vamos a decir desde aquí NO al insulto de "borracho, putero y cabrón" y a cualquier otro. ¿Se imagina el ex coronel que alguien empleara ese lenguaje sobre él y sobre su familia?
Todo lo que siempre quiso saber acerca de la actualidad económica, jurídica y política, en el blog de JAVIER SAAVEDRA
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14 de junio de 2013
10 de junio de 2013
URDANGARÍN, LAS VANIDADES QUE PAGARÁN NUESTROS HIJOS
El célebre sabio Sócrates definía las cuatro características que debe tener un buen juez "Escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente". Cuatro definiciones que podrían corresponderle a la perfección al Juez Castro, más conocido por juzgar el CASO NOOS y poner ante el escenario de la opinión pública al mismísimo Iñaki Urdangarín.
Castro, no sólo conoce el sumario tan a la perfección como los temas que tuvo que estudiar en su oposición, si no que además trata con corrección y buenos modales a los imputados y a los abogados. Castro está considerado como un juez que tirando de un hilo ha llegado al gran ovillo de una corrupción que ha tocado a la institución más importante e intocable de España: La Monarquía. Como abogado puedo llegar a mantener posiciones discrepantes con el magistrado, pero eso no es óbice para reconocer sus méritos como juez instructor. En el Derecho 2 y 2 no siempre son 4, por lo que es siempre necesario un tercer arbitro o juez que decida entre las dos posturas, la del fiscal y la del abogado.
Centrándonos en la figura de Iñaki Urdangarín como imputado, desde el primer momento en que su socio Torres aporta correos personales, entendimos que la mayoría de los correos nada tenían que ver con una posible exculpación si no más bien el exhibir de forma innecesaria los aspectos más íntimos y dañinos del Duque de Palma y a todo aquello que le rodeaba.
Como abogado defensor impugné la aportación puesto que no son correos dirigidos a Torres si no a terceras personas y versan sobre asuntos que carecen de relevancia para el CASO NOOS, pero que sí afectan a relaciones personales como ya han recogido numerosos medios de comunicación. Como estos correos aportados no afectaban excesivamente a mi cliente, no seguí haciendo hincapié sobre ellos aunque quedó constancia mi oposición a que se incorporasen al sumario. Mi rechazo se debía a que siempre he defendido que no se puede revelar una correspondencia que no va dirigida personalmente a su destinatario, si no que se encuentra en el disco duro de un servidor perteneciente a la empresa.
En este caso considero que se vulneran clarísimamente los artículos del Código Penal referentes a la revelación del secreto como el 197 que en su párrafo primero establece: "El que para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento se apoderare de papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción de sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses". Así lo expuse en su día y así lo mantengo.
La mejor prueba de ello es que días después el abogado de Urdangarín lo planteó como una acción civil en Barcelona obteniendo el amparo mediante una medida cautelar. Era sólo la venganza de quien se encontraba dolido por un trato que consideraba injusto con respecto a la declaración del Señor Duque de Palma imputándole la responsabilidad de los posibles hechos delictivos, además del trato distinto que habían recibido las mujeres de cada uno de los imputados.
Sé que es políticamente incorrecto defender hoy a Iñaki Urdangarín porque evidentemente no actuó con la responsabilidad que se le exige a quien esta vinculado a la Casa Real pero de ahí a que se le imputen la comisión de graves delitos como malversación, tráfico de influencias, prevaricación, fraude a la administración y falsedad documental, hay una diferencia. Eso sí, no niego que por las informaciones aparecidas en todos los medios de comunicación se enriqueció de forma dudosa a través de su cooperación como socio con el Instituto NOOS sin ánimo de lucro, y es verdad que esa expresión lleva al error a muchas instituciones creyendo que están ante alguien generoso que trabaja para los demás y que su fin no es enriquecerse. Nada más lejos de la realidad. Lo que ha sucedido es algo tan sencillo como la vida misma. Imaginemos a un político de turno que con tal de hacerse la fotografía con la Infanta, el Duque y los hijos y hasta la Real Suegra y dejar inmortalizado en forma de instantáneas como sus nietos juegan en la playa con los del Rey, ha llegado a comprar proyectos que solamente eran meras ilusiones y que no producían beneficio alguno a quien los pagaba, es decir nosotros, los ciudadanos de a píe. Pero la fotografía queda para llenar el saloncito y el comedor para que parientes y amigos puedan ver la proximidad de este político con la Casa Real. Un acto de soberbia y vanidad que hemos costeado todos los españoles. Es a ellos a los que habría que exigirles responsabilidades por haber usado nuestro dinero de manera frívola. Lo más curioso es que muchos de ellos podrían hasta definirse como republicanos, sin embargo todos se siente atraídos por el linaje de los reyes. Eso facilita quedar bien, aproximarse, sólo por el hecho de sentir la atracción de la sangre azul.
Iñaki Urdangarín es uno más de los famosos que hay en el mundo que cuentan con buenos contactos por sí mismos o por su familia y que con su solo nombre y presencia abren puertas a muchos empresarios con el fin de conseguir buenos negocios. Esta práctica se da con frecuencia en Estados Unidos donde existen grandes compañías dedicadas al arte de las relaciones publicas. La pregunta es: ¿sabía Urdangarín que los informes del INSTITUTO NOOS eran sólo humo que se pagaba a precio de oro?. Después de seguir la Instrucción creo que Urdangarín por su falta de formación desconocía esa parte y esa tecnología. El conocimiento técnico lo había dejado en manos de su socio tecnológico industrial limitándose sólo a vender el producto.
Está claro que esa actuación es repudiable desde el punto de vista ético y estético, pero no conlleva necesariamente responsabilidad penal puesto que con su ignorancia y falta de preparación, Urdangarín ofrecía un producto que creía que valía ese precio. Hasta el momento se ha acreditado que sólo abría las puertas a distintas personalidades y presentaba a determinadas personas. Vendía a su profesor de ESADE, al que consideraba persona altamente cualificada y preparada, proyectos que simplemente eran un verdadero "bluff". El Derecho es objetivo, y la culpa debe demostrarse. Ya lo dice el Principio de Presunción de Inocencia. "Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario" y debe todavía demostrarse la voluntad punitiva de Iñaki Urdangarín, porque hasta ahora sólo sabemos que se pagaba por unos proyectos que, a través de la Instrucción del Juez Castro se han demostrado sin valor alguno. Nadie, ni ninguna ley en el mundo, prohíbe a nadie presentar a insignes políticos con fines empresariales legítimos. Otra cosa es que esos políticos se dejen deslumbrar por el sol cegador de las coronas rutilantes y con nuestro dinero se lleven por delante el sacrificio de unos hijos sin un futuro que ellos mismos recortan porque es necesario después de haber dilapidado los recursos que hemos puesto en sus manos para asegurar el futuro de una generación que hoy por hoy, tras estos dispendios, puede considerarse perdida. Ellos buscan aparecer en los medios de comunicación y en los ecos de sociedad como personas próximas a la realeza. Esta proximidad no la pagan, porque si fuera de su bolsillo entenderíamos que hicieran todo el dispendio que quisieran para ser amigos de Iñaki Urdangarín, de la Princesa de Mónaco, y de la Reina de Inglaterra y toda la realeza europea, eso sí sin que salga un euro de los bolsillos de los contribuyentes. En los próximos días haremos un minucioso análisis jurídico de las imputaciones a las que se ha visto sometido el Duque de Palma, donde volvemos a decir, creemos, que el lobo no es tan fuero como lo pintan, excepto en el aspecto fiscal.
Castro, no sólo conoce el sumario tan a la perfección como los temas que tuvo que estudiar en su oposición, si no que además trata con corrección y buenos modales a los imputados y a los abogados. Castro está considerado como un juez que tirando de un hilo ha llegado al gran ovillo de una corrupción que ha tocado a la institución más importante e intocable de España: La Monarquía. Como abogado puedo llegar a mantener posiciones discrepantes con el magistrado, pero eso no es óbice para reconocer sus méritos como juez instructor. En el Derecho 2 y 2 no siempre son 4, por lo que es siempre necesario un tercer arbitro o juez que decida entre las dos posturas, la del fiscal y la del abogado.
Centrándonos en la figura de Iñaki Urdangarín como imputado, desde el primer momento en que su socio Torres aporta correos personales, entendimos que la mayoría de los correos nada tenían que ver con una posible exculpación si no más bien el exhibir de forma innecesaria los aspectos más íntimos y dañinos del Duque de Palma y a todo aquello que le rodeaba.
Iñaki Urdangarín, Duque de Palma
Como abogado defensor impugné la aportación puesto que no son correos dirigidos a Torres si no a terceras personas y versan sobre asuntos que carecen de relevancia para el CASO NOOS, pero que sí afectan a relaciones personales como ya han recogido numerosos medios de comunicación. Como estos correos aportados no afectaban excesivamente a mi cliente, no seguí haciendo hincapié sobre ellos aunque quedó constancia mi oposición a que se incorporasen al sumario. Mi rechazo se debía a que siempre he defendido que no se puede revelar una correspondencia que no va dirigida personalmente a su destinatario, si no que se encuentra en el disco duro de un servidor perteneciente a la empresa.
En este caso considero que se vulneran clarísimamente los artículos del Código Penal referentes a la revelación del secreto como el 197 que en su párrafo primero establece: "El que para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento se apoderare de papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción de sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses". Así lo expuse en su día y así lo mantengo.
La mejor prueba de ello es que días después el abogado de Urdangarín lo planteó como una acción civil en Barcelona obteniendo el amparo mediante una medida cautelar. Era sólo la venganza de quien se encontraba dolido por un trato que consideraba injusto con respecto a la declaración del Señor Duque de Palma imputándole la responsabilidad de los posibles hechos delictivos, además del trato distinto que habían recibido las mujeres de cada uno de los imputados.
Sé que es políticamente incorrecto defender hoy a Iñaki Urdangarín porque evidentemente no actuó con la responsabilidad que se le exige a quien esta vinculado a la Casa Real pero de ahí a que se le imputen la comisión de graves delitos como malversación, tráfico de influencias, prevaricación, fraude a la administración y falsedad documental, hay una diferencia. Eso sí, no niego que por las informaciones aparecidas en todos los medios de comunicación se enriqueció de forma dudosa a través de su cooperación como socio con el Instituto NOOS sin ánimo de lucro, y es verdad que esa expresión lleva al error a muchas instituciones creyendo que están ante alguien generoso que trabaja para los demás y que su fin no es enriquecerse. Nada más lejos de la realidad. Lo que ha sucedido es algo tan sencillo como la vida misma. Imaginemos a un político de turno que con tal de hacerse la fotografía con la Infanta, el Duque y los hijos y hasta la Real Suegra y dejar inmortalizado en forma de instantáneas como sus nietos juegan en la playa con los del Rey, ha llegado a comprar proyectos que solamente eran meras ilusiones y que no producían beneficio alguno a quien los pagaba, es decir nosotros, los ciudadanos de a píe. Pero la fotografía queda para llenar el saloncito y el comedor para que parientes y amigos puedan ver la proximidad de este político con la Casa Real. Un acto de soberbia y vanidad que hemos costeado todos los españoles. Es a ellos a los que habría que exigirles responsabilidades por haber usado nuestro dinero de manera frívola. Lo más curioso es que muchos de ellos podrían hasta definirse como republicanos, sin embargo todos se siente atraídos por el linaje de los reyes. Eso facilita quedar bien, aproximarse, sólo por el hecho de sentir la atracción de la sangre azul.
Iñaki Urdangarín es uno más de los famosos que hay en el mundo que cuentan con buenos contactos por sí mismos o por su familia y que con su solo nombre y presencia abren puertas a muchos empresarios con el fin de conseguir buenos negocios. Esta práctica se da con frecuencia en Estados Unidos donde existen grandes compañías dedicadas al arte de las relaciones publicas. La pregunta es: ¿sabía Urdangarín que los informes del INSTITUTO NOOS eran sólo humo que se pagaba a precio de oro?. Después de seguir la Instrucción creo que Urdangarín por su falta de formación desconocía esa parte y esa tecnología. El conocimiento técnico lo había dejado en manos de su socio tecnológico industrial limitándose sólo a vender el producto.
Está claro que esa actuación es repudiable desde el punto de vista ético y estético, pero no conlleva necesariamente responsabilidad penal puesto que con su ignorancia y falta de preparación, Urdangarín ofrecía un producto que creía que valía ese precio. Hasta el momento se ha acreditado que sólo abría las puertas a distintas personalidades y presentaba a determinadas personas. Vendía a su profesor de ESADE, al que consideraba persona altamente cualificada y preparada, proyectos que simplemente eran un verdadero "bluff". El Derecho es objetivo, y la culpa debe demostrarse. Ya lo dice el Principio de Presunción de Inocencia. "Todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario" y debe todavía demostrarse la voluntad punitiva de Iñaki Urdangarín, porque hasta ahora sólo sabemos que se pagaba por unos proyectos que, a través de la Instrucción del Juez Castro se han demostrado sin valor alguno. Nadie, ni ninguna ley en el mundo, prohíbe a nadie presentar a insignes políticos con fines empresariales legítimos. Otra cosa es que esos políticos se dejen deslumbrar por el sol cegador de las coronas rutilantes y con nuestro dinero se lleven por delante el sacrificio de unos hijos sin un futuro que ellos mismos recortan porque es necesario después de haber dilapidado los recursos que hemos puesto en sus manos para asegurar el futuro de una generación que hoy por hoy, tras estos dispendios, puede considerarse perdida. Ellos buscan aparecer en los medios de comunicación y en los ecos de sociedad como personas próximas a la realeza. Esta proximidad no la pagan, porque si fuera de su bolsillo entenderíamos que hicieran todo el dispendio que quisieran para ser amigos de Iñaki Urdangarín, de la Princesa de Mónaco, y de la Reina de Inglaterra y toda la realeza europea, eso sí sin que salga un euro de los bolsillos de los contribuyentes. En los próximos días haremos un minucioso análisis jurídico de las imputaciones a las que se ha visto sometido el Duque de Palma, donde volvemos a decir, creemos, que el lobo no es tan fuero como lo pintan, excepto en el aspecto fiscal.
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