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30 de mayo de 2013

LOS BENEFICIOS OCULTOS DE LA BANCA QUE PAGA USTED

El pasado 2 de mayo, el presidente del Banco Central Europeo decidía hacer suya la frase "A grandes males grandes remedios". Mario Dragui, anunciaba el recorte de los tipos de interés de la Eurozona un cuarto de punto hasta situarlos en el 0,50%. Nunca desde el nacimiento del euro, han estado tan bajos. La estrategia de Dragui buscaba impulsar el crecimiento de la economía europea, una "buena jugada" que parece no haber afectado de forma positiva a las familias españolas y empresas. 
Sede del BCE en Frankfurt (Alemania)
Desde enero del 2007, el regulador ha ido acometiendo varias rebajas en los tipo de interés con el objetivo de potenciar las economías de la Eurozona. En España, estos recortes y los préstamos que ha realizado a las entidades financieras solo han servido para beneficiar a las gran banca e incrementar las dificultades de las empresas y de las familias. La operativa es la siguiente: los bancos españoles reciben dinero de Europa al 0,50% y lo colocan a su vez al 4%. Se anotan así un beneficio de 3,5 puntos básicos por cada bono adquirido, un beneficio que disfrutan los accionistas que obtienen dividendos a corto plazo. Pero ¿quién paga ese diferencial entre lo que presta el BCE y lo que costea el Reino de España por comprar la deuda? Como siempre los españoles mediante impuestos y recortes. Sin saberlo, financiamos el déficit generando a su vez un nuevo déficit por el excesivo incremento de esa diferencia. Hay quienes argumentan que de lo contrario la prima de riesgo estaría mucho más elevada, lo que demuestra que este valor es artificial si solo quienes compran son las entidades españolas. Un hecho que hace que volvamos a estar en el monocultivo empresarial.

Las intenciones del Banco Central Europeo son potenciar nuestra economía pero al final no encontramos alivio y seguimos aumentando nuestra deuda pública. Mientras tanto se mantienen los sueldos e indemnizaciones que se conceden personas que no sólo se eligen entre ellos, si no que se reparten con alegría un pastel cocinado y financiado en las arcas europeas. A pesar de ello consideramos que las medidas del regulador europeo son más que necesarias para su actividad bancaria habitual. Eso sí, lo correcto sería que estas cantidades beneficiaran también a las familias y a las empresas.

El hecho de que la banca haya concentrado todo su dinero en deuda pública española sirve para financiar a las administraciones públicas pero no a la economía real, por lo tanto el paro sigue incrementándose y desinflándose la actividad económica. Y nosotros nos preguntamos: ¿es de buen banquero visto lo visto con la burbuja del ladrillo no diversificar y concentrar todo el riesgo en un cliente llamado España? Las consecuencias de este error podrían ser gravísimas. España podría entrar en cualquier momento en "default" o llegar a pedir una quita. Este error no sólo lo pagarían los accionistas del banco si no los ciudadanos de a pié que terminarían como siempre pagando el pato. Es por ello necesario que las entidades bancarias acometan una mayor diversificación de los clientes y sobre todo que ayuden a relanzar la actividad económica porque sólo de esa manera se podría pagar la deuda sin necesidad de recurrir a la temida quita o al "default". Ya lo decía el general chino Sun Tzu en su libro "El arte de la guerra", "Se debe ponderar y deliberar antes de hacer un movimiento. Conquistará quien haya aprendido el arte de la desviación. Tal es el arte de las maniobras".


La realidad es que estamos incrementando nuestro déficit de manera artificial para beneficiar a una minoría. Para ello ampliamos en tres puntos y medio lo que nos prestan desde Europa al 0,50%, y debemos ser conscientes de ello y saber que ese diferencial sale de nuestros bolsillos y de nuestros recortes y dificultades para llegar a fin de mes. Creemos que es bueno que la banca tenga sus beneficios legítimos y necesarios para funcionar y ganar dinero pero también se debería tener en cuenta los intereses de todos los españoles que son los que han acudido a salvarla.

23 de mayo de 2013

INYECCIONES ECONÓMICAS DE EFECTO PLACEBO

Volatilidad en las bolsas y dudas, muchas dudas en los mercados, tras la comparecencia del Presidente de la Reserva Federal Bern Bernanke ante el Congreso de Estados Unidos. Bernanke, vino, vio, y más que vencer como Julio César, trató de sembrar paz a unos mercados que este jueves bailan la danza de los números rojos ante las dudas de hasta cuándo prolongará la institución su inyección de liquidez. Por el momento, la Reserva Federal seguirá administrando su medicinas en forma de 85.000 millones de dólares al mes destinados a la compra de bonos, hasta que las tasas de desempleo lleguen a alcanzar el 6,5%. Un porcentaje que parece hacerse de rogar, ya que la tasa de paro no baja este año del 7,5%.
La economía estadounidense mejora, sí. Los últimos datos hablan de la creación este mes de 200.000 puestos de trabajo. Sin embargo el paciente aun convalece. El propósito de mantener la inflación en el 2% queda aún lejos, y la economía crece a un ritmo más que moderado. Sólo en el primer trimestre ha alcanzado el 2,5%. Un pequeño oasis al que se han agarrado algunos colegas de Bernanke que piden que el Banco Central estadounidense corte el grifo de la liquidez a partir del próximo junio, mes en el que se harán públicas las nuevas cifras de desempleo.

Al otro lado del charco, la situación no es que esté mucho mejor. Más bien peor. Nuestro país vive la situación más crítica de su historia. El triple equipo de justicieros de la Troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, campa por nuestro país para analizar las reformas económicas que se están llevando a cabo y comprobar in situ la reestructuración del sistema financiero. La visita de la Troika es necesaria, no sólo para dar luz verde al millonario rescate bancario de 100.000 millones de euros, si no para que los ciudadanos de a pié sepamos la realidad del estado de nuestras cuentas. Unas cifras que han sido en los últimos años tantas veces puestas en duda que hemos llegado a perder la confianza.

La inyección económica que aportan los mercados centrales no está siendo la panacea, pero está ayudando a que los mercados hagan frente a las deudas. Según los últimos datos nuestra deuda pública alcanza ya el 87,8% del producto interior bruto. Una cantidad que sería imposible afrontar sin la ayuda europea. Este balón de oxígeno sirve para calmar a los bancos y mercados, pero ¿qué pasa con las familias reales? ¿cómo nos afecta a nosotros y al estado de nuestra cuentas?. La realidad es que a efectos prácticos, nuestros bolsillos casi no lo están notando. Europa inyecta dinero, pero la economía continúa en recesión y aumentan las tasas de paro. Hoy casi tres de cada diez ciudadanos se encuentran en situación de desempleo y las economías reales ya no pueden más. Las familias, no notan en sus cuentas las millonarias sumas de dinero que vienen desde Europa. Los bolsillos cada vez cuentan con menos dinero, y hablar de ahorrar se convierte en una utopía. Sin embargo estas ayudas siguen siendo muy necesarias. Este agosto se cumplirán cinco años desde que Estados Unidos dio el primer signo de crisis con la caída de la bolsa de Nueva York. A pesar del tiempo, los mercados aun se encuentran convalecientes, por lo que una retirada a destiempo de los estímulos podría poner en serio peligro la recuperación económica de los países.
La política económica de inyectar capital ha creado una burbuja artificial donde la bolsas se benefician, se pintan de verde y tienen la sensación de riqueza, pero esta sensación es artificial. La enfermedad económica continúa. No basta con administrar medicamentos de efecto placebo. Es algo que en la práctica no sirve ya que al final la deuda está siendo tan grande que el cobrador, como decía la película, vuelve a llamarnos dos veces. Una para avisarnos del cobro, y otra para insistir en que tenemos que pagar porque seguimos aumentando nuestra deuda. La realidad es que hay que ir más allá, llegar más profundo y más lejos, y atacar en el corazón de la herida. Hay que cortar de raíz la causa de la enfermedad y que por fin las familias sientan como sus bolsillos vuelven a respirar. Lo importante es pagar las deudas pronto y ejecutar una reforma económica que incremente la economía, y llegue la liquidez a las familias.

21 de mayo de 2013

LA DEUDA PÚBLICA, SUMA Y SIGUE

La deuda pública continúa su cifra ascendente a ritmos vertiginosos. Según los últimos datos, durante el primer trimestre llegó a alcanzar los 29.438 millones de euros. Una subida que deja el volumen total en 923.311 millones, nada más ni nada menos que el 87,8% del producto interior bruto. Un nuevo récord histórico que pone en entredicho las expectativas de recuperación económica a medio plazo. Sólo en el mes de marzo la deuda de las administraciones públicas llegó a incrementarse más de un 19% respecto a febrero del pasado año. Recordemos también que en el año 2007 representaba el 36% del PIB. Un porcentaje muy alejado del actual.
Por si faltara poco, las previsiones del Gobierno para el 2013 no son mucho más halagüeñas, el ejecutivo prevé que la deuda pública podría llegar a alcanzar el 91,4%, una previsión que los expertos incluso consideran que podría quedarse corta.
Viendo estos últimos datos me viene a la mente la conocida frase del genial economista británico John Maynar Keynes que decía "Señores, en cien años, todos calvos". Una frase que trataba de restar importancia a los problemas de la deuda valorando la baja expectativa de vida de la sociedad de mediados del siglo XX en la que vivía. Sin embargo teniendo en cuenta el incremento de la esperanza de vida actual, en cien años no sólo estaremos calvos, si no que continuaremos haciendo frente a las deudas de nuestros hijos y nietos por obra y gracia de unas administraciones que están demostrando ser por sí solas incapaces de pintar de verde sus números rojos.

Entre tanto desbarajuste de datos, cifras y porcentajes, los expertos ya han puesto su punto de mira en los países asiáticos. El mercado oriental será posiblemente nuestro futuro salvador, ya que se será el mayor comprador de deuda española en los próximos años. Los países más proclives a adquirir nuestros bonos serán aquellos con un mayor superávit en sus cuentas corrientes: China, Vietnam, Tailandia, Corea y Taiwán, además de países emergentes con superávits potentes como Brasil. ¿Será Asia nuestra salvadora? ¿y es moralmente lícito pedir que un trabajador asiático que gana un salario de doscientos euros trabajando en condiciones infrahumanas tenga que hacer frente a nuestros excesos?.
A pesar de los planes de recorte, medidas extremas y sangrantes tijeretazos la deuda crece sin cesar en medio de un país azotado por la crisis y un desempleo que alcanza el 27%. Las familias están cada vez más hartas de ver como sus sacrificios caen en saco roto. Los gastos que antes de la crisis estaban derivados al ocio, transportes, vestimenta, luz, agua y alimentación ya casi no existen porque están siendo empleados en sufragar una situación de crisis a la que han colaborado estimuladas por la época de bonanza económica y por la propia Administración. Este sacrificio es lo menos que se le podría pedir al Estado. Las administraciones públicas deberían hacer acto de conciencia y también recortar sus gastos superfluos, no sólo como ahorro, si no como ejercicio moral de ejemplaridad para sus ciudadanos, ya que como sucedía en la película "El Cartero siempre llama dos veces" de Bob Rafelson, el cobrador siempre vuelve dos veces, porque al final siempre hay que pagar. En este caso si la situación de endeudamiento prosigue, al Estado le quedarían dos alternativas in extremis, o bien salirse del Euro, lo que le llevaría a la devaluación o bien acudir a una quita que le permitiría pagar la deuda. Ya lo decía el genial Keynes: "Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo". Un problema que ya no sería de España si no al que tendría que hacer frente una vez más Alemania. Como decía el célebre jugador inglés Gary Lineker, "el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once, y siempre gana Alemania". Nosotros decimos, "la guerra es una acción que solo genera destrucción y en la que siempre pierde Alemania".