19 de junio de 2013

BANCOS PREPOTENTES, DESAFIANTES Y SU CLÁUSULA SUELO

Ya lo decía el poeta y filósofo Emerson Ralph Waldo: "El dinero a veces resulta demasiado caro", y lo decía en pleno siglo XIX. Se ve que las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Suponemos que Waldo estaría pensando en los préstamos bancarios y en el hecho de que nadie da un avión por un duro.
El pasado 27 de mayo analizábamos en nuestro artículo LOS DESAHUCIOS EL TALÓN DE AQUILES DEL GOBIERNO, la responsabilidad que tienen los bancos en la concesión de las hipotecas y la necesidad de que compartan los riesgos con los clientes, ya que en todo negocio que se preste, el riesgo debe recaer en las dos partes, aunque una de ellas se llame "Banco".

Este miércoles les hablamos de la Cláusula Suelo como uno de los mayores engaños al que se han visto sometidos miles de prestatarios en nuestro país y un claro ejemplo de que cuando se negocia con una entidad bancaria, quien asume el riesgo final es el cliente cuando deben de compartirlo como en todo negocio.
Se lo explicaremos con un ejemplo: Imagínese que quiere pedir un préstamo hipotecario para comprar una vivienda. Su entidad bancaria se lo concede, pero la cláusula estipula que usted pagará mensualmente el valor del Euribor (el tipo de interés al que se conceden las hipotecas en España), más un diferencial que es el beneficio que obtiene el banco por su intervención en la hipoteca. Así en dinero contante y sonante usted pagaría el precio del Euribor, que durante el mes de junio está a 0,49% de media, más un 1% o un 1,50% de diferencial estipulado por la intermediación de la entidad. Todo ello haría un total de entre un 1,50% o un 2%. En las cláusulas de nuestra hipoteca se nos dice que en caso de que el Euribor baje y se ponga por debajo del 4% (el suelo de la cláusula) la propia entidad se embolsará directamente ese diferencial de entre 1 punto y medio y 2. El engaño radica en que mes a mes el Euribor va bajando mientras que el Banco Central Europeo continúa imponiendo una senda descendente en sus tipos de interés. El fin de estas bajadas es que el crédito llegue a empresas y consumidores para así estimular la demanda interna, sin embargo los ciudadanos somos los más perjudicados mientras que los bancos incrementan sus cuentas. Ésto es absolutamente aberrante puesto que existe un pacto por el cual la entidad bancaria estipula el margen que quiere obtener de ese crédito durante su vigencia.

Para el 90% de los hipotecados estos créditos son casi de adhesión. Los clientes que firman este tipo de contratos se encuentran con enormes dificultades jurídicas en su lectura, unidas a la celeridad con la que  firman el contrato e incluso la propia obstinación por disponer del crédito con el que podrán comprar el piso y que les lleva a firmar sin leer en profundidad las verdaderas condiciones y sin entender lo que significa la cláusula suelo.

Después de mucha lucha en los tribunales, el Supremo se ha posicionado a favor de los prestatarios confirmando la sentencia de 1ª y 2ª Instancia de Juzgados y Audiencias. El Tribunal entiende que estas cláusulas son abusivas si no se explica diligentemente su contenido en el momento de la firma de la hipoteca. Y aclara que no es suficiente la mera lectura del notario, porque hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos estamos ante personas con ansiedad de comprar y desconocimiento de lo que significan los pormenores del contrato. Ésto se enmascara con un techo máximo para una hipotética subida del Euribor que podría estimarse entre el 8% y el 12% prometiendo a los clientes que una vez rebasada esta tasa no aumentará su hipoteca. Sería más fácil, teniendo en cuenta el valor actual del tipo de interés, que una civilización terrícola poblara Marte a que esta situación se produjera, por lo que consideramos que es claramente abusivo y engañoso porque no parece probable llegar a los tipos de interés de principios de los años 80 después de la segunda crisis del petroleo.

El Tribunal Supremo nos da la razón y afirma que debe haber una correspondencia entre el suelo y el techo de este tipo de contratos. En la actualidad y vistos los numerosos casos que nos llegan, estamos en disposición de decir que nos encontramos ante una práctica engañosa. La mayor parte de las entidades bancarias han hecho oídos sordos a las advertencias del Supremo, y continúan adelante con su política de cláusulas abusivas. Nuestras entidades pretenden que cada uno de los afectados vayan a hacer una demanda al Juzgado de 1ª Instancia, que pase la audiencia y llegue hasta el Tribunal Supremo para obtener la modificación de esta cláusula suelo. Es decir que el afectado pague 300 euros de tasas más el 0,01% del valor de la reclamación, más el coste del abogado y el procurador. De esta manera se asegurarían de que miles de españoles que viven ahogados para llegar a fin de mes no puedan acudir a la tutelas de los Tribunales. Estas entidades bancarias que "trafican" con la cláusula suelo no quieren aceptar su modificación aludiendo que en todo momento han obrado con claridad y transparencia.
La actitud de los bancos no deja de ser un acto de prepotencia. Conocedores de la sentencia del Supremo, continúan perjudicando y enriqueciéndose a costa de cientos de miles de españoles que han ayudado con sus impuestos a hacer frente a las deudas financieras de una banca que sólo mira por su interés.
No deja de ser una postura y un desafío frente a la sociedad y un acto totalmente falto de ética y decoro, realizado a sabiendas de la falta de recursos que tienen miles de españoles. Una falta de liquidez a la que ellos mismos han contribuido restringiendo el crédito y aprovechándose de la lentitud de nuestro sistema judicial, así como del "coto inexpugnable" que significa la Ley de Tasas.
La sociedad española no puede consentir bajo ningún concepto que unos bancos que en sí mismos son sólo una ficha concedida por el Banco de España, y sabiendo la ilicitud de sus cláusulas, las sigan manteniendo en provecho de ellos. La única solución que se nos ocurre sería que les quitaran las cuentas y los depósitos a esos bancos PREPOTENTES, DESAFIANTES Y ARROGANTES y se las dieran a las entidades que sí han aceptado, aunque sea a la fuerza, la sentencia del Tribunal Supremo.
Este dictamen viene cargado de polémica. Se ha llegado a decir que es una sentencia favorable a los intereses de la banca en cuanto a que no se pide la devolución del dinero percibido ilícitamente, pero lo cierto es que no se pidió esa devolución. Pero hace un par de semanas dos jueces, una de Orense y otra de Málaga desafiaron al mismísimo Supremo desoyendo su jurisprudencia y entendiendo que la Ley está por encima de ella, amparándose en lo dispuesto en el artículo 1303 del Código Civil que establece que "declarada la nulidad de una obligación, los contratantes deben restituirse recíprocamente las cosas que hubiesen sido materia del contrato, con sus frutos, y el precio de los intereses" y el Principio de Seguridad Jurídica contenido en el artículo 9.3 de la Constitución Española que establece que "La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa, la publicidad de las normas, la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras no favorables o restrictivas de derechos individuales, la seguridad jurídica, la responsabilidad y la interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos". Ambas jueces llegaron a las entidades bancarias a devolver la suma de dinero correspondiente a la aplicación de la cláusula nula.

Vamos a esperar unos días a ver si estos bancos a los cuales no les importan los consumidores ni el sacrificio de la sociedad española, modifican su posición. De lo contrario habrá que dar los nombres y pedir a los consumidores que actúen en consecuencia no trabajando con ellos y retirando los depósitos y la cuentas bancarias y llevándoselas a aquellos que están cumpliendo aunque sea a la fuerza. Ese sin duda sería el mejor castigo.
Los bancos argumentan que podría quebrar el sistema financiero, pero la realidad es que si los accionistas y administradores han percibido unas cantidades por adelantado que eran ilícitas, hay que devolverlas. A los accionistas les han adelantado un dinero que no tenían que haberlo cobrado vía dividendos, ahora tendrían que descontarlo. Si pedimos a los bancos que devuelvan el dinero como han hecho las dos jueces de Orense y Málaga, estamos seguros que no repercutiría en el sistema financiero, si no en los accionistas. El riesgo así sería equilibrado. Seguimos manteniendo que los bancos son un negocio y no una ONG pero esos beneficios deben ser obtenidos de una manera lícita y sin abuso a los consumidores y clientes.

17 de junio de 2013

ELEGANZA É UN SENTIMENTO

La elegancia es un sentimiento. Sí, han oído bien, más que un adjetivo, es una emoción. No del que porta el preciado don, si no del que la observa. Es algo tan subjetivo que hay cientos de miles de tratados que a lo largo de la historia han intentado definir lo que es sin éxito. Pero ¿cómo se podría argumentar el brillo de una estrella? Se podría decir que es dorada, luminosa e incandescente pero lo que queda en la memoria es la emoción que produce su observación. Y es esa imposibilidad tan lejana de poseerla lo que la hace tan deseable. Así es lo elegante. Un deseo. Y es algo con lo que se nace, aunque nosotros creemos que aunque no hallamos venido al mundo con el pan de la elegancia debajo del brazo, también podemos aprender a hacer la masa.

Hoy como aperitivo, les vamos a contar la historia de Sir Anthony Eden, político británico considerado como uno de los hombres más elegantes del siglo XX. Un día se encontraba bebiendo té en su despacho cuando le interrumpió su secretario Charles avisándole que había un caballero vestido de marrón esperándole. Eden, haciendo uso de su flema inglesa, miró a su secretario de reojo y le espetó sin soltar su "cup of tea": "Disculpe Charles, si va vestido con ese color no creo que sea un caballero".  Y parte de razón tenía. Esta es una anécdota que sirve para ilustrar un color que no sólo limita la elegancia si no que nos aparta de un bofetón enguantado de la categoría de algún día llegar a poseerla. Ya sabemos que ustedes jamás se pondrían un traje marrón, pero por si se ven tentados de ello, les advertimos que no es lo que haría un hombre tan elegante como Sir Anthony Eden.

Como verá en la fotografía, Sir Anthony lleva cuatro botones con ojales cerrados en la bocamanga, si algún listillo que dice saber de elegancia le indica que el último botón debe llevarse abierto para demostrar que es un traje hecho a medida, simplemente está delante de un "parvenú" o dicho en español castizo y para entendernos, un verdadero "hortera de bolera".

En nuestras sucesivas publicaciones les iremos dando algunos consejos que seguramente un verdadero caballero como usted los tendrá muy en cuenta. Cuando se ponga un vaquero o jeans como se dice ahora, para el fin de semana, o quiera ir más elegante con una blazer (chaqueta americana cruzada o sin cruzar) azul marino, si no quiere asustar a algún italiano elegante que se encuentre, no se ponga nunca zapatos negros, o cinturón negro, si no marrones. Esta vez el marrón es nuestro mayor aliado en el arte de la elegancia. Como verán ustedes "el orden de los factores no altera el producto" pero en este caso no sólo lo altera, si no que lo tambalea.

Hablando de tambalear, nos vienen ahora a la memoria los movimientos de cadera de John Travolta en la película Grease, su tupé, y su seña de identidad: calcetines blancos. Sí, hemos dicho "blancos". Si aun sigue leyendo les diremos que en los años cincuenta o sesenta se utilizaban cuando se vestía de sport. Así que vayan sacándolos de lo más recóndito de su armario y dejen que vean un poco la luz. Tal vez vuelva a echar mano de ellos aunque no sea el momento para utilizarlos. Como la moda siempre "vuelve" téngalos en su armario dispuestos por si algún día un líder de tendencias decide imitar a alguno de sus más adeptos como John Fitgerald Kennedy.




Verano de 1961. Martha´s Vineyard lugar de vacaciones estivales de los Kennedy. El Rey americano de la corte de Camelot, pasea con su princesa Jacqueline Bouvier junto al pequeño infante John John.




Como pueden apreciar en la imagen, Kennedy lleva zapatos marrones y calcetines blancos. Estaba considerado como uno de los hombres más elegantes y seductores el momento. Si no que se lo pregunten a la mismísima Marilyn Monroe, una de sus múltiples conquistas. Este uso de los calcetines blancos, no quitaba que, para las noches o cenas de galas, cuando se vestían con trajes oscuros, los gentleman de la época usaran calcetines negros o azules. Pero a plena luz del día o con estilo "sport", siempre se les podía ver con chaqueta o pantalón y calcetines bancos.
Pero sí, no se asusten, estamos de acuerdo en que el calcetín debe ser siempre azul admitiendo dibujos o rayas cuando vamos de sport como toque de elegancia o distinción que nos diferenciará de los que no leen este blog. Porque ¿sabía usted que la tendencia es llevar calcetines a rallas o cuadros cuando se viste una chaqueta o pantalón distintos? Y esto que ahora parece tendencia ya lo utilizaban los ingleses a partir de los años 20 y 30. Lo que nos confirma que la moda debe ser revolucionaria pero siempre con un sutil toque tradicional. Lo único clásico que permanece son los famosos calcetines a cuadros que tanto hemos utilizado hasta ahora porque no nos atrevíamos a usar los de rayas.




Como este es el comienzo y esperamos que usted nos siga, hoy nace nuestro nuevo blog de moda masculina http://loshombresloprefieren.blogspot.com.es  todos los sábados junto a Mery Serra, Carmen Jiménez y Nieves Ruiz os iremos poniendo al día de las últimas tendencias en ropa masculina. Ya que estamos en época veraniega, hablaremos de las tendencias según veraneé usted en Marbella, en Cádiz, La Riviera Francesa, Capri, los Hampton, o en la mismísima Martha's Vineyard, donde por cierto veranea Barack Obama y le iremos aconsejando tanto la ropa como los complementos que consideramos necesarios para cuando salga de casa o tome un Martini o el nuevo cocktail de moda, "La piscine" del que ya les desvelaremos su secreto. También les desvelaremos el "sacro" lugar donde se compran las corbatas los que estaban considerados como algunos de los hombres más elegantes del mundo: el fallecido Duque de Windsor, John Fitgerald Kennedy y el seductor Marcelo Mastroiani. Dejaremos el resto de nombres en interrogante pero les anunciamos bajo su sorpresa, que esta misteriosa tienda es también visitada por un hombre conocido más que por su "eleganza" por sus múltiples escándalos políticos y de faldas: Silvio Berlusconi. Porque ¿Cómo si no podría haberse ligado a Ruby Rompecorazones? Pues evidentemente por sus corbatas.

Y les recordamos: ser elegante es pasar desapercibido en el metro cuando vas de tu oficina a Buckingham Palace que es lo que "habitualmente" hacemos todos los días. Si quiere saber más, quédese con este dato: La elegancia en un hombre es vestir como un gentleman inglés con los colores de un caballero italiano.

14 de junio de 2013

¿SE PUEDE DECIR "PUTERO, BORRACHO Y CABRÓN" SIN QUE NADIE SE MOLESTE?

Cuanto más arriba en la pirámide de poder, mayor sometimiento al control".
Esta afirmación que creemos la compartirán la mayor parte de los españoles, nada tiene que ver con las injurias y las calumnias o la intromisión en el honor o la intimidad de las personas que son derechos fundamentales. Esta misma frase ha sido formulada por cuatro grandes magistrados de
la Audiencia Nacional: Fernando Grande -Marlaska, Ramón Sáez Valcárcel, José Ricardo de Prada y Guillermo Ruiz de Polanco.
El protagonista es el Jefe de Estado, el Rey Don Juan Carlos, o lo que es lo mismo la mismísima punta de esa pirámide que los magistrados quieren convertir en igualitario círculo.
Los Jueces consideran inaceptable el hecho de que los miembros de la Casa Real gocen de más protección del honor que el resto de sus ciudadanos. Algo muy lógico pero sorprendente si tenemos en cuenta que la primera normativa que establece esta distinción es la propia Constitución Española, que en su polémico artículo 56, 3 dispone que "La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Dicho de forma más clara, su figura es tan respetada que si nuestro Monarca cometiera el mismo acto punible que cualquier ciudadano de a pié, jamás veríamos su real figura entre rejas, sí en cambio la de cualquiera de nosotros.

La mecha se prendió el pasado mes de marzo tras hacerse pública una sentencia en la que se condenaba al pago de una multa de 6.480 euros al ex coronel Amadeo Martínez Inglés por un delito de injurias graves contra la Corona. Había escrito un artículo en el que definía a la Casa Real como "despreciable" y se dirigía a Don Juan Carlos como "putero, borracho y cabrón" entre otras lindezas.





Los magistrados argumentan que esos insultos estaban dirigidos contra una Dinastía, la de los Borbón y no contra la persona en concreto y para ellos "en ese ámbito de valoración histórica no hay privacidad, ni honor, ni prestigio ni reputación". Nosotros consideramos que esas frases no van dirigidas contra la Dinastía si no contra el Rey de forma directa. El texto afirmaba de que Don Juan Carlos "cree que proviene del testículo derecho del emperador Carlomagno cuando en realidad lo hace de la pérfida bocamanga del genocida Franco". Queda patente que a quien se está refiriendo es a Don Juan Carlos y no a sus antecesores Isabel II, ni Alfonso XIIXIII si no a Don Juan Carlos de Borbón y Borbón que bien poco tienen que ver con la bocamanga de Franco. Entre otras razones porque no creo que haya tenido la oportunidad de conocer a ninguno de los ancestros del Rey y no nos consta ninguna obra histórica del ex coronel sobre esta Dinastía.

Consideramos que las expresiones vertidas por el ex coronel, atentarían contra el honor y la intimidad de cualquier ciudadano incluyendo en ello a políticos y jueces porque nuestro Tribunal Constitucional de una manera clara y meridiana prohíbe los insultos y creemos que cualquier ciudadano de a pié entiende por insulto las palabras "putero, borracho y cabrón" y máxime si tenemos en cuenta que no nos consta que el ex coronel haya tomado copas con su majestad el Rey para poder valorar su índice de alcoholemia en sangre, ni que haya acudido a ningún burdel para emplear ese calificativo. A eso hay que añadirle lo de cabrón, y como bien define la Real Academia de la Lengua "se dice del hombre al que su mujer es infiel, y en especial si lo consiente". Aquí no solamente estaría insultando a su majestad el Rey si no a su consorte la Reina Sofía a la que de forma indirecta la estaría llamando "adúltera" y a su real marido, "consentidor". Palabra de nuestro máximo organismo de pureza lingüística.



Creemos que estas expresiones son totalmente improcedentes y desde nuestro punto de vista no constituyen una crítica a una Dinastía como es la Borbón, puesto que claramente emplea la palabra Rey. Por muchos menos insultos y descalificaciones una señora de Málaga se vio acusada por la Fiscalía de un delito de injurias y calumnias proferidas contra a una Jueza de Instrucción, cuando sólo estaba manifestando su dolor y desesperación porque desde su punto de vista la Instrucción no se había realizado de manera correcta y estaba siendo gravemente perjudicada en relación a unas expropiaciones de alto valor económico.
¿Deben por tanto también los jueces perder la protección que les otorga nuestro Sistema Jurídico en caso de que se vean sometidos a términos tan injuriosos como los empleados por el ex coronel? Nos referimos no a la crítica legítima si no también a los insultos. ¿Quiénes de ustedes podrían aceptar que se les llamase borrachos, puteros y cabrones? Estamos seguro que muy pocas personas se quedarían de brazos cruzados tras oír estos epítetos.

Las críticas al rey son legítimas, sanas y necesarias en un sistema democrático aunque en lo que respecta a nuestro sistema, el Rey solo refrenda los acuerdos del Consejo de Ministros o de los ministros y por tanto no puede ser responsable nunca de lo que no ha participado. Seguramente en el año 2013 ésto nos puede parecer excesivo y hasta "absolutista" pero si lo queremos cambiar sólo tenemos que reformar la Constitución Española aunque creemos que ahora no sería el momento más oportuno, teniendo en cuenta el tsunami económico en el que nos encontramos.

En una sociedad libre y democrática el insulto no puede ser consentido porque es absolutamente innecesario, y estamos de acuerdo en que se debe poner coto a los privilegios, pero los de todos, no solamente los de la Casa Real. Es por todo ello que no podemos compartir el voto discrepante de estos cuatro magistrados de la Audiencia Nacional porque tácitamente están consintiendo un insulto que no tiene ningún tipo de base, prueba o fundamento. Porque como hemos dicho ¿cuántas copas se ha tomado Amadeo con Don Juan Carlos para afirmar que es un borracho? ¿cuándo se ha ido de putas con el Rey y cómo sabe con quiénes les ha puesto los cuernos Doña Sofía?.
Antes de coger la pluma y lanzarse a conquistar el folio en blanco, Amadeo debería aclararnos estos asuntos que estamos seguro que serán de máximo interés para cientos de miles de españoles. Luego nos quejamos de la juventud que tenemos, cuando el ejemplo que ven es la telebasura e insultos entre personas de las que se presumen sus buenos modales y educación.
¿Por qué el ex coronel no dijo la rama borbónica? Llegados a este punto no podemos negar que unos borbones fueron abstemios, otros tal vez no, alguno debieron ser más o menos puteros, y otros llevarían por encima de la corona una amplia cornamenta, pero para eso están los historiadores que son los que nos lo han contado. En lo que sí estamos de acuerdo es que cuantos menos privilegios tenga la clase dirigente y se acerque más a sus súbditos, estaremos en una sociedad más igualitaria, más democrática y con mayor similitud de oportunidades. Vamos a decir desde aquí NO al insulto de "borracho, putero y cabrón" y a cualquier otro. ¿Se imagina el ex coronel que alguien empleara ese lenguaje sobre él y sobre su familia?