22 de mayo de 2013

¿PRISIÓN O DEVOLVER EL DINERO?

Ya lo decía el sabio filósofo Platón "Yo declaro que la justicia no es si no la conveniencia del más fuerte". Y decía bien. El discípulo de Sócrates podría haber descrito con esta frase la situación que se vive en la Justicia española. Una justicia, a veces injusta, que esconde bajo su venda unos ojos que parecen ver pero no mirar.
Aunque parezca sorprendente, dos mil años después hay casos en los que la ley sonríe al más fuerte. El pasado mes de abril, el ex alcalde de Marbella Julián Muñoz fue condenado a siete años de prisión por blanqueo de capitales continuado y cohecho pasivo. Los Tribunales dictaminaron su inmediato ingreso en la cárcel como medida preventiva, después de que la Fiscalía Anticorrupción considerase que el ex alcalde de Marbella podría fugarse por el número de procedimientos que tiene abiertos o volver a delinquir. Una medida extrema que se tomó inmediatamente después de conocer la sentencia. Ya en el año 2006 Julián Muñoz tuvo literalmente que ingresar en prisión "con lo puesto" sin contar con la posibilidad de eludir bajo fianza.
Al otro lado de la balanza, una conocida cadena de televisión española fue condenada hace unos meses a pagar 75.000 euros y a emitir la sentencia y su rotulación por escrito, por difundir unas imágenes del ex alcalde de Marbella que habían sido sustraídas y emitidas sin su consentimiento durante su detención. Estas imágenes fueron realizadas por la policía a exclusivos efectos de la ficha de antecedentes, es por ello que no podían ver la luz. En la sentencia, el juez se llegó a cuestionar cómo pudieron llegar esas fotos a la cadena, teniendo en cuenta que pertenecían a la esfera de su intimidad y estaban custodiadas en comisaría por funcionarios públicos. Es por ello que el juez manifiesta en su sentencia que esto es un delito perseguible de oficio. A pesar de que intermediaron dos requerimientos judiciales la sentencia todavía no se ha llegado a emitir. Según manifiesta el Ministerio Fiscal en su último informe, la publicación podría haber causado un grave daño a la cadena si la sentencia se hubiese cumplido y hubiera acabado estimada la apelación.
Y nosotros nos preguntamos, ¿qué es más valioso, los días de prisión que pueda pasar un reo sin tener todavía condena firme, o que se emita una sentencia en los medios de comunicación aunque pudiera ser desestimada?.

Según la ley la prisión provisional es una medida cautelar por la que el imputado o acusado de un delito es obligado a ingresar en prisión de forma inmediata hasta que se revise su situación durante la instrucción. Con ello se trata de evitar un posible riesgo de fuga, o que el reo pueda destruir pruebas o acometer otros hechos delictivos. También existe la prisión provisional eludible bajo fianza. Sin embargo aunque pueda parecer sorprendente, ésta no siempre puede ser costeada por el reo, y en otros casos, aunque disponga de medios económicos, la vistilla puede llegar a terminar cuando los bancos están cerrados, o bien el reo puede no contar con los recursos a mano entrando en la cárcel de forma inmediata. Este hecho convierte automáticamente la prisión eludible bajo fianza en prisión. Por eso entendemos que se debe dar un plazo razonable para que el imputado y sus familiares puedan reunir las garantías necesarias para evitar este final.

La prisión provisional debería ser una medida excepcional. Este es un caso de reflexión que debería procederse en los llamados delitos económicos y financieros, como el reciente Caso Blesa. Casos de corrupción que han creado una enorme alarma social y en los que lo más importante es recuperar la totalidad del dinero, antes que propiciar el inmediato ingreso en prisión del reo. Y si éste no cuenta con dinero contante y sonante, la medida preventiva adecuada sería embargar todos sus bienes incluyendo levantar el velo de cualquier sociedad que sirva para guardar el dinero defraudado, y que la administración de esos bienes o de las sociedades detentadoras de éstos, sean administradas judicialmente. Es decir que el reo no tenga influencia en las decisiones de gestión de su patrimonio.
Hace falta una justicia más rápida y ágil que ayude a restituir a la sociedad lo que ha sido defraudado. Más teniendo en cuenta el grave estado de crisis en el que nos encontramos. Por poner un ejemplo, el conocido fraude piramidal de Bernard Madoff se solventó en tan sólo seis meses. Un "Madoff español" habría tardado hasta siete años en tener en sus manos la sentencia. Y lo que es más probable, no habría llegado a devolver la totalidad de sus deudas.
Es por ello que creemos que la prisión debería ser la alternativa a devolver el dinero. Estamos convencidos de que si las alternativas fueran la prisión o devolución con intereses tanto de la administración desleal como de la apropiación de los bienes, muchos preferirían devolver el capital a entrar en prisión y de esta manera la sociedad se vería beneficiada.

21 de mayo de 2013

LA DEUDA PÚBLICA, SUMA Y SIGUE

La deuda pública continúa su cifra ascendente a ritmos vertiginosos. Según los últimos datos, durante el primer trimestre llegó a alcanzar los 29.438 millones de euros. Una subida que deja el volumen total en 923.311 millones, nada más ni nada menos que el 87,8% del producto interior bruto. Un nuevo récord histórico que pone en entredicho las expectativas de recuperación económica a medio plazo. Sólo en el mes de marzo la deuda de las administraciones públicas llegó a incrementarse más de un 19% respecto a febrero del pasado año. Recordemos también que en el año 2007 representaba el 36% del PIB. Un porcentaje muy alejado del actual.
Por si faltara poco, las previsiones del Gobierno para el 2013 no son mucho más halagüeñas, el ejecutivo prevé que la deuda pública podría llegar a alcanzar el 91,4%, una previsión que los expertos incluso consideran que podría quedarse corta.
Viendo estos últimos datos me viene a la mente la conocida frase del genial economista británico John Maynar Keynes que decía "Señores, en cien años, todos calvos". Una frase que trataba de restar importancia a los problemas de la deuda valorando la baja expectativa de vida de la sociedad de mediados del siglo XX en la que vivía. Sin embargo teniendo en cuenta el incremento de la esperanza de vida actual, en cien años no sólo estaremos calvos, si no que continuaremos haciendo frente a las deudas de nuestros hijos y nietos por obra y gracia de unas administraciones que están demostrando ser por sí solas incapaces de pintar de verde sus números rojos.

Entre tanto desbarajuste de datos, cifras y porcentajes, los expertos ya han puesto su punto de mira en los países asiáticos. El mercado oriental será posiblemente nuestro futuro salvador, ya que se será el mayor comprador de deuda española en los próximos años. Los países más proclives a adquirir nuestros bonos serán aquellos con un mayor superávit en sus cuentas corrientes: China, Vietnam, Tailandia, Corea y Taiwán, además de países emergentes con superávits potentes como Brasil. ¿Será Asia nuestra salvadora? ¿y es moralmente lícito pedir que un trabajador asiático que gana un salario de doscientos euros trabajando en condiciones infrahumanas tenga que hacer frente a nuestros excesos?.
A pesar de los planes de recorte, medidas extremas y sangrantes tijeretazos la deuda crece sin cesar en medio de un país azotado por la crisis y un desempleo que alcanza el 27%. Las familias están cada vez más hartas de ver como sus sacrificios caen en saco roto. Los gastos que antes de la crisis estaban derivados al ocio, transportes, vestimenta, luz, agua y alimentación ya casi no existen porque están siendo empleados en sufragar una situación de crisis a la que han colaborado estimuladas por la época de bonanza económica y por la propia Administración. Este sacrificio es lo menos que se le podría pedir al Estado. Las administraciones públicas deberían hacer acto de conciencia y también recortar sus gastos superfluos, no sólo como ahorro, si no como ejercicio moral de ejemplaridad para sus ciudadanos, ya que como sucedía en la película "El Cartero siempre llama dos veces" de Bob Rafelson, el cobrador siempre vuelve dos veces, porque al final siempre hay que pagar. En este caso si la situación de endeudamiento prosigue, al Estado le quedarían dos alternativas in extremis, o bien salirse del Euro, lo que le llevaría a la devaluación o bien acudir a una quita que le permitiría pagar la deuda. Ya lo decía el genial Keynes: "Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo". Un problema que ya no sería de España si no al que tendría que hacer frente una vez más Alemania. Como decía el célebre jugador inglés Gary Lineker, "el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once, y siempre gana Alemania". Nosotros decimos, "la guerra es una acción que solo genera destrucción y en la que siempre pierde Alemania".