Volatilidad en las bolsas y dudas, muchas dudas en los mercados, tras la comparecencia del Presidente de la Reserva Federal Bern Bernanke ante el Congreso de Estados Unidos. Bernanke, vino, vio, y más que vencer como Julio César, trató de sembrar paz a unos mercados que este jueves bailan la danza de los números rojos ante las dudas de hasta cuándo prolongará la institución su inyección de liquidez. Por el momento, la Reserva Federal seguirá administrando su medicinas en forma de 85.000 millones de dólares al mes destinados a la compra de bonos, hasta que las tasas de desempleo lleguen a alcanzar el 6,5%. Un porcentaje que parece hacerse de rogar, ya que la tasa de paro no baja este año del 7,5%.
La economía estadounidense mejora, sí. Los últimos datos hablan de la creación este mes de 200.000 puestos de trabajo. Sin embargo el paciente aun convalece. El propósito de mantener la inflación en el 2% queda aún lejos, y la economía crece a un ritmo más que moderado. Sólo en el primer trimestre ha alcanzado el 2,5%. Un pequeño oasis al que se han agarrado algunos colegas de Bernanke que piden que el Banco Central estadounidense corte el grifo de la liquidez a partir del próximo junio, mes en el que se harán públicas las nuevas cifras de desempleo.
Al otro lado del charco, la situación no es que esté mucho mejor. Más bien peor. Nuestro país vive la situación más crítica de su historia. El triple equipo de justicieros de la Troika formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario
Internacional, campa por nuestro país para analizar las reformas económicas que se están llevando a cabo y comprobar in situ la reestructuración del sistema financiero. La visita de la Troika es necesaria, no sólo para dar luz verde al millonario rescate bancario de 100.000 millones de euros, si no para que los ciudadanos de a pié sepamos la realidad del estado de nuestras cuentas. Unas cifras que han sido en los últimos años tantas veces puestas en duda que hemos llegado a perder la confianza.
La inyección económica que aportan los mercados centrales no está siendo la panacea, pero está ayudando a que los mercados hagan frente a las deudas. Según los últimos datos nuestra deuda pública alcanza ya el 87,8% del producto interior bruto. Una cantidad que sería imposible afrontar sin la ayuda europea. Este balón de oxígeno sirve para calmar a los bancos y mercados, pero ¿qué pasa con las familias reales? ¿cómo nos afecta a nosotros y al estado de nuestra cuentas?. La realidad es que a efectos prácticos, nuestros bolsillos casi no lo están notando. Europa inyecta dinero, pero la economía continúa en recesión y aumentan las tasas de paro. Hoy casi tres de cada diez ciudadanos se encuentran en situación de desempleo y las economías reales ya no pueden más. Las familias, no notan en sus cuentas las millonarias sumas de dinero que vienen desde Europa. Los bolsillos cada vez cuentan con menos dinero, y hablar de ahorrar se convierte en una utopía. Sin embargo estas ayudas siguen siendo muy necesarias. Este agosto se cumplirán cinco años desde que Estados Unidos dio el primer signo de crisis con la caída de la bolsa de Nueva York. A pesar del tiempo, los mercados aun se encuentran convalecientes, por lo que una retirada a destiempo de los estímulos podría poner en serio peligro la recuperación económica de los países.
La política económica de inyectar capital ha creado una burbuja artificial donde la bolsas se benefician, se pintan de verde y tienen la sensación de riqueza, pero esta sensación es artificial. La enfermedad económica continúa. No basta con administrar medicamentos de efecto placebo. Es algo que en la práctica no sirve ya que al final la deuda está siendo tan grande que el cobrador, como decía la película, vuelve a llamarnos dos veces. Una para avisarnos del cobro, y otra para insistir en que tenemos que pagar porque seguimos aumentando nuestra deuda. La realidad es que hay que ir más allá, llegar más profundo y más lejos, y atacar en el corazón de la herida. Hay que cortar de raíz la causa de la enfermedad y que por fin las familias sientan como sus bolsillos vuelven a respirar. Lo importante es pagar las deudas pronto y ejecutar una reforma económica que incremente la economía, y llegue la liquidez a las familias.
Todo lo que siempre quiso saber acerca de la actualidad económica, jurídica y política, en el blog de JAVIER SAAVEDRA
23 de mayo de 2013
22 de mayo de 2013
¿PRISIÓN O DEVOLVER EL DINERO?
Ya lo decía el sabio filósofo Platón "Yo declaro que la justicia no es si no la conveniencia del más fuerte". Y decía bien. El discípulo de Sócrates podría haber descrito con esta frase la situación que se vive en la Justicia española. Una justicia, a veces injusta, que esconde bajo su venda unos ojos que parecen ver pero no mirar.
Aunque parezca sorprendente, dos mil años después hay casos en los que la ley sonríe al más fuerte. El pasado mes de abril, el ex alcalde de Marbella Julián Muñoz fue condenado a siete años de prisión por blanqueo de capitales continuado y cohecho pasivo. Los Tribunales dictaminaron su inmediato ingreso en la cárcel como medida preventiva, después de que la Fiscalía Anticorrupción considerase que el ex alcalde de Marbella podría fugarse por el número de procedimientos que tiene abiertos o volver a delinquir. Una medida extrema que se tomó inmediatamente después de conocer la sentencia. Ya en el año 2006 Julián Muñoz tuvo literalmente que ingresar en prisión "con lo puesto" sin contar con la posibilidad de eludir bajo fianza.
Al otro lado de la balanza, una conocida cadena de televisión española fue condenada hace unos meses a pagar 75.000 euros y a emitir la sentencia y su rotulación por escrito, por difundir unas imágenes del ex alcalde de Marbella que habían sido sustraídas y emitidas sin su consentimiento durante su detención. Estas imágenes fueron realizadas por la policía a exclusivos efectos de la ficha de antecedentes, es por ello que no podían ver la luz. En la sentencia, el juez se llegó a cuestionar cómo pudieron llegar esas fotos a la cadena, teniendo en cuenta que pertenecían a la esfera de su intimidad y estaban custodiadas en comisaría por funcionarios públicos. Es por ello que el juez manifiesta en su sentencia que esto es un delito perseguible de oficio. A pesar de que intermediaron dos requerimientos judiciales la sentencia todavía no se ha llegado a emitir. Según manifiesta el Ministerio Fiscal en su último informe, la publicación podría haber causado un grave daño a la cadena si la sentencia se hubiese cumplido y hubiera acabado estimada la apelación.
Y nosotros nos preguntamos, ¿qué es más valioso, los días de prisión que pueda pasar un reo sin tener todavía condena firme, o que se emita una sentencia en los medios de comunicación aunque pudiera ser desestimada?.
Según la ley la prisión provisional es una medida cautelar por la que el imputado o acusado de un delito es obligado a ingresar en prisión de forma inmediata hasta que se revise su situación durante la instrucción. Con ello se trata de evitar un posible riesgo de fuga, o que el reo pueda destruir pruebas o acometer otros hechos delictivos. También existe la prisión provisional eludible bajo fianza. Sin embargo aunque pueda parecer sorprendente, ésta no siempre puede ser costeada por el reo, y en otros casos, aunque disponga de medios económicos, la vistilla puede llegar a terminar cuando los bancos están cerrados, o bien el reo puede no contar con los recursos a mano entrando en la cárcel de forma inmediata. Este hecho convierte automáticamente la prisión eludible bajo fianza en prisión. Por eso entendemos que se debe dar un plazo razonable para que el imputado y sus familiares puedan reunir las garantías necesarias para evitar este final.
La prisión provisional debería ser una medida excepcional. Este es un caso de reflexión que debería procederse en los llamados delitos económicos y financieros, como el reciente Caso Blesa. Casos de corrupción que han creado una enorme alarma social y en los que lo más importante es recuperar la totalidad del dinero, antes que propiciar el inmediato ingreso en prisión del reo. Y si éste no cuenta con dinero contante y sonante, la medida preventiva adecuada sería embargar todos sus bienes incluyendo levantar el velo de cualquier sociedad que sirva para guardar el dinero defraudado, y que la administración de esos bienes o de las sociedades detentadoras de éstos, sean administradas judicialmente. Es decir que el reo no tenga influencia en las decisiones de gestión de su patrimonio.
Hace falta una justicia más rápida y ágil que ayude a restituir a la sociedad lo que ha sido defraudado. Más teniendo en cuenta el grave estado de crisis en el que nos encontramos. Por poner un ejemplo, el conocido fraude piramidal de Bernard Madoff se solventó en tan sólo seis meses. Un "Madoff español" habría tardado hasta siete años en tener en sus manos la sentencia. Y lo que es más probable, no habría llegado a devolver la totalidad de sus deudas.
Es por ello que creemos que la prisión debería ser la alternativa a devolver el dinero. Estamos convencidos de que si las alternativas fueran la prisión o devolución con intereses tanto de la administración desleal como de la apropiación de los bienes, muchos preferirían devolver el capital a entrar en prisión y de esta manera la sociedad se vería beneficiada.
Aunque parezca sorprendente, dos mil años después hay casos en los que la ley sonríe al más fuerte. El pasado mes de abril, el ex alcalde de Marbella Julián Muñoz fue condenado a siete años de prisión por blanqueo de capitales continuado y cohecho pasivo. Los Tribunales dictaminaron su inmediato ingreso en la cárcel como medida preventiva, después de que la Fiscalía Anticorrupción considerase que el ex alcalde de Marbella podría fugarse por el número de procedimientos que tiene abiertos o volver a delinquir. Una medida extrema que se tomó inmediatamente después de conocer la sentencia. Ya en el año 2006 Julián Muñoz tuvo literalmente que ingresar en prisión "con lo puesto" sin contar con la posibilidad de eludir bajo fianza.
Al otro lado de la balanza, una conocida cadena de televisión española fue condenada hace unos meses a pagar 75.000 euros y a emitir la sentencia y su rotulación por escrito, por difundir unas imágenes del ex alcalde de Marbella que habían sido sustraídas y emitidas sin su consentimiento durante su detención. Estas imágenes fueron realizadas por la policía a exclusivos efectos de la ficha de antecedentes, es por ello que no podían ver la luz. En la sentencia, el juez se llegó a cuestionar cómo pudieron llegar esas fotos a la cadena, teniendo en cuenta que pertenecían a la esfera de su intimidad y estaban custodiadas en comisaría por funcionarios públicos. Es por ello que el juez manifiesta en su sentencia que esto es un delito perseguible de oficio. A pesar de que intermediaron dos requerimientos judiciales la sentencia todavía no se ha llegado a emitir. Según manifiesta el Ministerio Fiscal en su último informe, la publicación podría haber causado un grave daño a la cadena si la sentencia se hubiese cumplido y hubiera acabado estimada la apelación.
Y nosotros nos preguntamos, ¿qué es más valioso, los días de prisión que pueda pasar un reo sin tener todavía condena firme, o que se emita una sentencia en los medios de comunicación aunque pudiera ser desestimada?.
Según la ley la prisión provisional es una medida cautelar por la que el imputado o acusado de un delito es obligado a ingresar en prisión de forma inmediata hasta que se revise su situación durante la instrucción. Con ello se trata de evitar un posible riesgo de fuga, o que el reo pueda destruir pruebas o acometer otros hechos delictivos. También existe la prisión provisional eludible bajo fianza. Sin embargo aunque pueda parecer sorprendente, ésta no siempre puede ser costeada por el reo, y en otros casos, aunque disponga de medios económicos, la vistilla puede llegar a terminar cuando los bancos están cerrados, o bien el reo puede no contar con los recursos a mano entrando en la cárcel de forma inmediata. Este hecho convierte automáticamente la prisión eludible bajo fianza en prisión. Por eso entendemos que se debe dar un plazo razonable para que el imputado y sus familiares puedan reunir las garantías necesarias para evitar este final.
La prisión provisional debería ser una medida excepcional. Este es un caso de reflexión que debería procederse en los llamados delitos económicos y financieros, como el reciente Caso Blesa. Casos de corrupción que han creado una enorme alarma social y en los que lo más importante es recuperar la totalidad del dinero, antes que propiciar el inmediato ingreso en prisión del reo. Y si éste no cuenta con dinero contante y sonante, la medida preventiva adecuada sería embargar todos sus bienes incluyendo levantar el velo de cualquier sociedad que sirva para guardar el dinero defraudado, y que la administración de esos bienes o de las sociedades detentadoras de éstos, sean administradas judicialmente. Es decir que el reo no tenga influencia en las decisiones de gestión de su patrimonio.
Hace falta una justicia más rápida y ágil que ayude a restituir a la sociedad lo que ha sido defraudado. Más teniendo en cuenta el grave estado de crisis en el que nos encontramos. Por poner un ejemplo, el conocido fraude piramidal de Bernard Madoff se solventó en tan sólo seis meses. Un "Madoff español" habría tardado hasta siete años en tener en sus manos la sentencia. Y lo que es más probable, no habría llegado a devolver la totalidad de sus deudas.
Es por ello que creemos que la prisión debería ser la alternativa a devolver el dinero. Estamos convencidos de que si las alternativas fueran la prisión o devolución con intereses tanto de la administración desleal como de la apropiación de los bienes, muchos preferirían devolver el capital a entrar en prisión y de esta manera la sociedad se vería beneficiada.
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21 de mayo de 2013
LA DEUDA PÚBLICA, SUMA Y SIGUE
La deuda pública continúa su cifra ascendente a ritmos vertiginosos. Según los últimos datos, durante el primer trimestre llegó a alcanzar los 29.438 millones de euros. Una subida que deja el volumen total en 923.311 millones, nada más ni nada menos que el 87,8% del producto interior bruto. Un nuevo récord histórico que pone en entredicho las expectativas de recuperación económica a medio plazo. Sólo en el mes de marzo la deuda de las administraciones públicas llegó a incrementarse más de un 19% respecto a febrero del pasado año. Recordemos también que en el año 2007 representaba el 36% del PIB. Un porcentaje muy alejado del actual.
Por si faltara poco, las previsiones del Gobierno para el 2013 no son mucho más halagüeñas, el ejecutivo prevé que la deuda pública podría llegar a alcanzar el 91,4%, una previsión que los expertos incluso consideran que podría quedarse corta.
Viendo estos últimos datos me viene a la mente la conocida frase del genial economista británico John Maynar Keynes que decía "Señores, en cien años, todos calvos". Una frase que trataba de restar importancia a los problemas de la deuda valorando la baja expectativa de vida de la sociedad de mediados del siglo XX en la que vivía. Sin embargo teniendo en cuenta el incremento de la esperanza de vida actual, en cien años no sólo estaremos calvos, si no que continuaremos haciendo frente a las deudas de nuestros hijos y nietos por obra y gracia de unas administraciones que están demostrando ser por sí solas incapaces de pintar de verde sus números rojos.
Entre tanto desbarajuste de datos, cifras y porcentajes, los expertos ya han puesto su punto de mira en los países asiáticos. El mercado oriental será posiblemente nuestro futuro salvador, ya que se será el mayor comprador de deuda española en los próximos años. Los países más proclives a adquirir nuestros bonos serán aquellos con un mayor superávit en sus cuentas corrientes: China, Vietnam, Tailandia, Corea y Taiwán, además de países emergentes con superávits potentes como Brasil. ¿Será Asia nuestra salvadora? ¿y es moralmente lícito pedir que un trabajador asiático que gana un salario de doscientos euros trabajando en condiciones infrahumanas tenga que hacer frente a nuestros excesos?.
A pesar de los planes de recorte, medidas extremas y sangrantes tijeretazos la deuda crece sin cesar en medio de un país azotado por la crisis y un desempleo que alcanza el 27%. Las familias están cada vez más hartas de ver como sus sacrificios caen en saco roto. Los gastos que antes de la crisis estaban derivados al ocio, transportes, vestimenta, luz, agua y alimentación ya casi no existen porque están siendo empleados en sufragar una situación de crisis a la que han colaborado estimuladas por la época de bonanza económica y por la propia Administración. Este sacrificio es lo menos que se le podría pedir al Estado. Las administraciones públicas deberían hacer acto de conciencia y también recortar sus gastos superfluos, no sólo como ahorro, si no como ejercicio moral de ejemplaridad para sus ciudadanos, ya que como sucedía en la película "El Cartero siempre llama dos veces" de Bob Rafelson, el cobrador siempre vuelve dos veces, porque al final siempre hay que pagar. En este caso si la situación de endeudamiento prosigue, al Estado le quedarían dos alternativas in extremis, o bien salirse del Euro, lo que le llevaría a la devaluación o bien acudir a una quita que le permitiría pagar la deuda. Ya lo decía el genial Keynes: "Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo". Un problema que ya no sería de España si no al que tendría que hacer frente una vez más Alemania. Como decía el célebre jugador inglés Gary Lineker, "el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once, y siempre gana Alemania". Nosotros decimos, "la guerra es una acción que solo genera destrucción y en la que siempre pierde Alemania".
Por si faltara poco, las previsiones del Gobierno para el 2013 no son mucho más halagüeñas, el ejecutivo prevé que la deuda pública podría llegar a alcanzar el 91,4%, una previsión que los expertos incluso consideran que podría quedarse corta.
Viendo estos últimos datos me viene a la mente la conocida frase del genial economista británico John Maynar Keynes que decía "Señores, en cien años, todos calvos". Una frase que trataba de restar importancia a los problemas de la deuda valorando la baja expectativa de vida de la sociedad de mediados del siglo XX en la que vivía. Sin embargo teniendo en cuenta el incremento de la esperanza de vida actual, en cien años no sólo estaremos calvos, si no que continuaremos haciendo frente a las deudas de nuestros hijos y nietos por obra y gracia de unas administraciones que están demostrando ser por sí solas incapaces de pintar de verde sus números rojos.
Entre tanto desbarajuste de datos, cifras y porcentajes, los expertos ya han puesto su punto de mira en los países asiáticos. El mercado oriental será posiblemente nuestro futuro salvador, ya que se será el mayor comprador de deuda española en los próximos años. Los países más proclives a adquirir nuestros bonos serán aquellos con un mayor superávit en sus cuentas corrientes: China, Vietnam, Tailandia, Corea y Taiwán, además de países emergentes con superávits potentes como Brasil. ¿Será Asia nuestra salvadora? ¿y es moralmente lícito pedir que un trabajador asiático que gana un salario de doscientos euros trabajando en condiciones infrahumanas tenga que hacer frente a nuestros excesos?.
A pesar de los planes de recorte, medidas extremas y sangrantes tijeretazos la deuda crece sin cesar en medio de un país azotado por la crisis y un desempleo que alcanza el 27%. Las familias están cada vez más hartas de ver como sus sacrificios caen en saco roto. Los gastos que antes de la crisis estaban derivados al ocio, transportes, vestimenta, luz, agua y alimentación ya casi no existen porque están siendo empleados en sufragar una situación de crisis a la que han colaborado estimuladas por la época de bonanza económica y por la propia Administración. Este sacrificio es lo menos que se le podría pedir al Estado. Las administraciones públicas deberían hacer acto de conciencia y también recortar sus gastos superfluos, no sólo como ahorro, si no como ejercicio moral de ejemplaridad para sus ciudadanos, ya que como sucedía en la película "El Cartero siempre llama dos veces" de Bob Rafelson, el cobrador siempre vuelve dos veces, porque al final siempre hay que pagar. En este caso si la situación de endeudamiento prosigue, al Estado le quedarían dos alternativas in extremis, o bien salirse del Euro, lo que le llevaría a la devaluación o bien acudir a una quita que le permitiría pagar la deuda. Ya lo decía el genial Keynes: "Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo". Un problema que ya no sería de España si no al que tendría que hacer frente una vez más Alemania. Como decía el célebre jugador inglés Gary Lineker, "el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once, y siempre gana Alemania". Nosotros decimos, "la guerra es una acción que solo genera destrucción y en la que siempre pierde Alemania".
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