Les contamos un caso práctico. Una entidad bancaria nos ofrece INVERTIR dinero a perpetuidad (esta palabra léase en letra muy pequeña) en un cuadro que ha valorado en 2.000 euros, sin embargo el precio real de la obra son sólo 1.000. La entidad nos dice que nos dará a cambio un interés del 3% siempre que haya beneficios para el banco (también en letra muy pequeña). En ese tiempo lo que el banco espera es que mediante la inflación y los movimientos alcistas del mercado, la obra de arte alcance el precio al cual nos han vendido la inversión y además llegue a incrementarse. Sin embargo no se tiene en cuenta que el valor del cuadro ha podido depreciarse, nos lo han podido robar o el autor haber terminado pasando de moda, por lo que el precio al que se encontraba en el momento de la inversión no era el real, si no "el precio de una expectativa". Nuestra inversión pendería de los hilos de la incertidumbre y los vaivenes de los ciclos económicos por lo que hemos pagado un sobreprecio y la posibilidad de perder nuestro dinero invertido como ya está sucediendo en los últimos meses.
Este ejemplo nos lleva a las conocidas Participaciones Preferentes, estos días protagonistas de los medios por el caso Bankia. Las preferentes son un producto financiero híbrido entre renta fija y acciones que carecen de fecha de vencimiento. Su polémica radica en su carácter PERPETUO. Según define la RAE perpetuo es lo que dura y permanece para siempre, y nada puede serlo ya que todo en esta vida tiene un final, a excepción sólo para los que sean creyentes de Dios que es el único que carece de principio y fin. Pero este no es el único problema que plantean las preferentes ya que si se quiere recuperar el dinero invertido es necesario ponerlas a la venta en el Mercado Secundario y esperar a que alguien las compre, algo muy difícil en plena crisis considerando que el precio de salida podría ser muy inferior al inicial. A todo esto le añadimos su escondido veneno: no están garantizadas por el Fondo de Garantía de depósitos (FGD), por lo que si el banco quiebra, no recuperas el dinero.
En el caso de las preferentes nos encontramos ante un negocio en el que tenemos que pasarle nuestro problema A OTRO que a su vez tendría que derivarlo A OTRO, y a su vez A OTRO, y así a perpetuidad y esto se llama NEGOCIO PIRAMIDAL, también conocido en Estados Unidos como Método Pozzi. Un sistema más que conocido por el célebre defraudador Bernard Madoff.
Proponemos a nuestros lectores que elijan en sus comentarios quién es el Madoff español, creemos que hay un número importante de posibles candidatos. No desechemos a ninguno de ellos aunque por desgracia nuestro sistema legal poco tiene que ver con el anglosajón.
El pasado día 31, la Fiscalía Anticorrupción, afirmó categóricamente que las preferentes no constituyen un delito de estafa. El organismo también afirmaba que no ve en su venta que haya habido "un plan preconcebido". Esta no es la única opinión que en los últimos días se ha levantado a favor de este producto financiero. El pasado miércoles la Comisión Nacional del Mercado de Valores, también conocida como el organismo encargado de vigilar el buen funcionamiento de nuestro mercado financiero, afirmó con un argumento que consideramos falaz, que "las preferentes no son una estafa" desviando la responsabilidad a los efectos lógicos de la crisis. Para el regulador, la crisis es un argumento que justifica a las entidades bancarias, sin embargo parece no medir con el mismo rasero a las familias y a los empresarios que han podido llegar a perder sus casas por culpa de este producto financiero o haber pedido un créditos para ampliar su negocio habiéndolo avalado con sus propiedades. Una decisión increíble teniendo en cuenta la praxis leonina de su venta.
La presidenta del regulador, Elvira Rodríguez, sólo ha expedientado a nueve entidades bancarias, y afirma que no puede obligar a que los bancos devuelvan el dinero. Suponemos que la CNMV ha buscado más el beneficio de las entidades que el de miles de afectados que han visto perder sus ahorros ya que aseguran haber recibido mala información sobre la realidad de las preferentes que adquirían. Confiaron sus ahorros de toda una vida a su banquero habitual y hoy se encuentran en la calle. Una hipocresía difícil de asimilar. Y no sólo ésto, el ex presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa desvió sin pestañear la culpa a los propios clientes que, según afirmó, no terminan de leer correctamente la letra pequeña de los productos financieros que compran. Afirmaciones todas ellas que nos hacen ver que una vez más abogamos por la lucha a favor de las personas frente a las instituciones bancarias que con sus malas praxis han llevado a miles de usuarios a una situación desesperada. Ya lo decía Don Quijote: "Si acaso doblares la vara de la justicia no sea por el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia."
Consideramos a las preferentes como un claro ejemplo de "NEGOCIO PIRAMIDAL"" a pesar de lo que manifieste la fiscalía o la CNMV ya que ha sido un plan claramente PRECONCEBIDO desde sus inicios por sus diseñadores y los responsables de marketing que indicaban cómo y a quién venderlos utilizando las redes comerciales de sus bancos.
Creemos que constituye un claro caso de estafa, ya que se dan los elementos dispuestos en el artículo 248,1 del Código Penal que disponen que "cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno". Creemos que en este caso hay animo de lucro, porque se utiliza el engaño, ya que si la entidad hubiera informado de forma correcta sobre la realidad que reside tras las preferentes, nadie las hubiera comprado y más teniendo en cuenta que en muchos casos se vendía este producto financiero a gentes que no contaban con la adecuada preparación. Consideramos firmemente que en el caso de las preferentes se ha realizado un acto de disposición en perjuicio propio. Más teniendo en cuenta que algunas de las entidades que han emitido este producto financiero sabían de antemano que se encontraban cerca de la quiebra. Y estas preferentes solo servían para tapar los agujeros negros de sus arcas.
También nos planteamos que podríamos estar ante un delito de "Apropiación indebida" recogido en el artículo 252 del Código Penal. Según dispone, "serán castigados con las penas del artículo 249 ó 250, en su caso, los que en perjuicio de otro se apropiaren o distrajeren dinero, efectos, valores o cualquier otra cosa mueble o activo patrimonial que hayan recibido en depósito, comisión o administración, o por otro título que produzca obligación de entregarlos o devolverlos, o negaren haberlos recibido, cuando la cuantía de lo apropiado exceda de cuatrocientos euros. Dicha pena se impondrá en su mitad superior en el caso de depósito necesario o miserable".
Si la entidad financiera careciera de fondos, no se podría siquiera a llegar a la palabra "perpetuidad", aun así es posible que por eficacia y por cuestiones de temporalidad, se halla considerado en estos casos acudir a un proceso civil más que a la vía penal, que sería la más correspondiente.
Todo lo que siempre quiso saber acerca de la actualidad económica, jurídica y política, en el blog de JAVIER SAAVEDRA
3 de junio de 2013
30 de mayo de 2013
LOS BENEFICIOS OCULTOS DE LA BANCA QUE PAGA USTED
El pasado 2 de mayo, el presidente del Banco Central Europeo decidía hacer suya la frase "A grandes males grandes remedios". Mario Dragui, anunciaba el recorte de los tipos de interés de la Eurozona un cuarto de punto hasta situarlos en el 0,50%. Nunca desde el nacimiento del euro, han estado tan bajos. La estrategia de Dragui buscaba impulsar el crecimiento de la economía europea, una "buena jugada" que parece no haber afectado de forma positiva a las familias españolas y empresas.
Desde enero del 2007, el regulador ha ido acometiendo varias rebajas en los tipo de interés con el objetivo de potenciar las economías de la Eurozona. En España, estos recortes y los préstamos que ha realizado a las entidades financieras solo han servido para beneficiar a las gran banca e incrementar las dificultades de las empresas y de las familias. La operativa es la siguiente: los bancos españoles reciben dinero de Europa al 0,50% y lo colocan a su vez al 4%. Se anotan así un beneficio de 3,5 puntos básicos por cada bono adquirido, un beneficio que disfrutan los accionistas que obtienen dividendos a corto plazo. Pero ¿quién paga ese diferencial entre lo que presta el BCE y lo que costea el Reino de España por comprar la deuda? Como siempre los españoles mediante impuestos y recortes. Sin saberlo, financiamos el déficit generando a su vez un nuevo déficit por el excesivo incremento de esa diferencia. Hay quienes argumentan que de lo contrario la prima de riesgo estaría mucho más elevada, lo que demuestra que este valor es artificial si solo quienes compran son las entidades españolas. Un hecho que hace que volvamos a estar en el monocultivo empresarial.
Las intenciones del Banco Central Europeo son potenciar nuestra economía pero al final no encontramos alivio y seguimos aumentando nuestra deuda pública. Mientras tanto se mantienen los sueldos e indemnizaciones que se conceden personas que no sólo se eligen entre ellos, si no que se reparten con alegría un pastel cocinado y financiado en las arcas europeas. A pesar de ello consideramos que las medidas del regulador europeo son más que necesarias para su actividad bancaria habitual. Eso sí, lo correcto sería que estas cantidades beneficiaran también a las familias y a las empresas.
El hecho de que la banca haya concentrado todo su dinero en deuda pública española sirve para financiar a las administraciones públicas pero no a la economía real, por lo tanto el paro sigue incrementándose y desinflándose la actividad económica. Y nosotros nos preguntamos: ¿es de buen banquero visto lo visto con la burbuja del ladrillo no diversificar y concentrar todo el riesgo en un cliente llamado España? Las consecuencias de este error podrían ser gravísimas. España podría entrar en cualquier momento en "default" o llegar a pedir una quita. Este error no sólo lo pagarían los accionistas del banco si no los ciudadanos de a pié que terminarían como siempre pagando el pato. Es por ello necesario que las entidades bancarias acometan una mayor diversificación de los clientes y sobre todo que ayuden a relanzar la actividad económica porque sólo de esa manera se podría pagar la deuda sin necesidad de recurrir a la temida quita o al "default". Ya lo decía el general chino Sun Tzu en su libro "El arte de la guerra", "Se debe ponderar y deliberar antes de hacer un movimiento. Conquistará quien haya aprendido el arte de la desviación. Tal es el arte de las maniobras".
La realidad es que estamos incrementando nuestro déficit de manera artificial para beneficiar a una minoría. Para ello ampliamos en tres puntos y medio lo que nos prestan desde Europa al 0,50%, y debemos ser conscientes de ello y saber que ese diferencial sale de nuestros bolsillos y de nuestros recortes y dificultades para llegar a fin de mes. Creemos que es bueno que la banca tenga sus beneficios legítimos y necesarios para funcionar y ganar dinero pero también se debería tener en cuenta los intereses de todos los españoles que son los que han acudido a salvarla.
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| Sede del BCE en Frankfurt (Alemania) |
Las intenciones del Banco Central Europeo son potenciar nuestra economía pero al final no encontramos alivio y seguimos aumentando nuestra deuda pública. Mientras tanto se mantienen los sueldos e indemnizaciones que se conceden personas que no sólo se eligen entre ellos, si no que se reparten con alegría un pastel cocinado y financiado en las arcas europeas. A pesar de ello consideramos que las medidas del regulador europeo son más que necesarias para su actividad bancaria habitual. Eso sí, lo correcto sería que estas cantidades beneficiaran también a las familias y a las empresas.
El hecho de que la banca haya concentrado todo su dinero en deuda pública española sirve para financiar a las administraciones públicas pero no a la economía real, por lo tanto el paro sigue incrementándose y desinflándose la actividad económica. Y nosotros nos preguntamos: ¿es de buen banquero visto lo visto con la burbuja del ladrillo no diversificar y concentrar todo el riesgo en un cliente llamado España? Las consecuencias de este error podrían ser gravísimas. España podría entrar en cualquier momento en "default" o llegar a pedir una quita. Este error no sólo lo pagarían los accionistas del banco si no los ciudadanos de a pié que terminarían como siempre pagando el pato. Es por ello necesario que las entidades bancarias acometan una mayor diversificación de los clientes y sobre todo que ayuden a relanzar la actividad económica porque sólo de esa manera se podría pagar la deuda sin necesidad de recurrir a la temida quita o al "default". Ya lo decía el general chino Sun Tzu en su libro "El arte de la guerra", "Se debe ponderar y deliberar antes de hacer un movimiento. Conquistará quien haya aprendido el arte de la desviación. Tal es el arte de las maniobras".
La realidad es que estamos incrementando nuestro déficit de manera artificial para beneficiar a una minoría. Para ello ampliamos en tres puntos y medio lo que nos prestan desde Europa al 0,50%, y debemos ser conscientes de ello y saber que ese diferencial sale de nuestros bolsillos y de nuestros recortes y dificultades para llegar a fin de mes. Creemos que es bueno que la banca tenga sus beneficios legítimos y necesarios para funcionar y ganar dinero pero también se debería tener en cuenta los intereses de todos los españoles que son los que han acudido a salvarla.
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28 de mayo de 2013
LA CRISIS LLEGA AL "GRAN GATSBY"
Vamos a contarles una historia. La historia de un sistema que quiso enriquecerse tanto y tan rápido, que se quebró como un castillo de naipes, dejando ver tras su caída las lagunas de un sistema que no funcionaba.
Todas las historias tienen un comienzo. Y la de la crisis económica más importante que ha vivido nuestro país también, aunque el germen apareció muy lejos de nuestras fronteras, concretamente al otro lado del charco, en la meca de la primera economía mundial. Una economía que en agosto de 2006 mostraría su primer síntoma de enfermedad. El 5 de septiembre de ese mismo año, el banco californiano Ownit Mortgage Solutions, especializado en productos de alto riesgo, daba la voz de alarma. Despedía a sus ochocientos empleados y ponía cierre a sus operaciones. Su quiebra llegó a ocupar poco espacio en los medios de comunicación, pero lo que nadie intuía es que escondía con su caída el inicio de la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión. Solo meses después el Banco Central Europeo y la Reserva Federal acudían al rescate de los mercados inyectando liquidez por valor de 100.000 millones de euros. La crisis era ya una realidad.
La historia de la que hablamos también tiene un símbolo. El banco Lehmann Brothers. Un coloso financiero que había resistido estoicamente a los bandazos de la Guerra Civil, de la crisis financiera de 1907, del crack del 29 y la posterior Gran Depresión, pero que caía finalmente derrotado el 15 de septiembre de 2008. Su pasivo valorado en 613.000 millones de dólares no había podido hacer frente a una crisis económica que por aquel entonces comenzaba a contagiar al resto de Europa.
Han pasado ya cerca de siete años de una historia que parece más interminable que la escrita por Michael Ende. Nuestro país ha sido uno de los que más han sentido los azotes de la crisis. Las cifras dan miedo. La economía se encuentra en recesión después de contraerse el primer trimestre un 0,5%. El paro alcanza ya el 27% y la deuda pública cerró el 2012 en torno al 87,8% del producto interior bruto.
Todas las historias tienen un comienzo. Y la de la crisis económica más importante que ha vivido nuestro país también, aunque el germen apareció muy lejos de nuestras fronteras, concretamente al otro lado del charco, en la meca de la primera economía mundial. Una economía que en agosto de 2006 mostraría su primer síntoma de enfermedad. El 5 de septiembre de ese mismo año, el banco californiano Ownit Mortgage Solutions, especializado en productos de alto riesgo, daba la voz de alarma. Despedía a sus ochocientos empleados y ponía cierre a sus operaciones. Su quiebra llegó a ocupar poco espacio en los medios de comunicación, pero lo que nadie intuía es que escondía con su caída el inicio de la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión. Solo meses después el Banco Central Europeo y la Reserva Federal acudían al rescate de los mercados inyectando liquidez por valor de 100.000 millones de euros. La crisis era ya una realidad.
La historia de la que hablamos también tiene un símbolo. El banco Lehmann Brothers. Un coloso financiero que había resistido estoicamente a los bandazos de la Guerra Civil, de la crisis financiera de 1907, del crack del 29 y la posterior Gran Depresión, pero que caía finalmente derrotado el 15 de septiembre de 2008. Su pasivo valorado en 613.000 millones de dólares no había podido hacer frente a una crisis económica que por aquel entonces comenzaba a contagiar al resto de Europa.
Esta historia que les estamos contando también cuenta con personajes. Actores principales o secundarios que como títeres bailan de acuerdo a la voluntad de los hilos de la crisis. En nuestra historia son de lo más variopinto. Trabajadores de todas las clases sociales: bajas, medias y altas. Ninguna se ha escapado del azote financiero.
En España, el motor económico de la época de bonanza era la construcción. El sector llegó a incorporar a cientos de miles de trabajadores, la mayor parte provenientes de otros países. Cuando la crisis se enquistó, estos trabajadores se encontraron sin empleo. El comercio comenzó a resentirse así como otras industrias vinculadas al ocio y al consumo. Hasta el año pasado el colchón del dinero acumulado durante la época de crecimiento así como la solidaridad de las familias amortiguaron la desesperación de quienes después de varios años resultaron excluidos del mundo laboral. Una exclusión que también ha llegado a los profesionales de la llamada clase media alta o alta burguesía, que siendo trabajadores con importantes salarios y ahorros, han visto como en los últimos años su patrimonio se reducía entre el 50% y el 70%. Y como sus hijos y nietos, jóvenes trabajadores con títulos, máster, buenas referencias, currículum e idiomas, hoy en día pueblan las colas del paro buscando hacerse hueco en una sociedad que les niega oportunidades. Muchos de ellos se han visto obligados a dejar sus casas, sus familias, sus estilos de vida y poner rumbo a otros lugares, en busca del trabajo que como la tierra prometida de Canaan, parece no llegar.
La historia que les estamos contando es un gran drama que parece todavía lejos de ver el fin. Una tragicomedia que esconde una crisis generacional que está provocando grandes desigualdades en la sociedad, aunque una igualdad común, la falta de trabajo de los hijos indistintamente de la clase social de los padres. Los hijos de los ricos también sufren los envites de una crisis provocada en algunos casos por sus padres. Y esta situación está empobreciendo a todos y cada uno de los españoles, y lo que es peor, les está haciendo perder la esperanza. Trabajadores de mediana edad, de clase baja, media o alta, que comparten el drama del desempleo y el de sus hijos. Padres que han invertido gran parte de sus ingresos en la educación y el bienestar de su familia. Trabajadores que hoy se encuentran en la calle, sin posibilidades de volver al mercado laboral, y con dos o tres hijos en casa a los que tienen que mantener, ya que ellos tampoco encuentran empleo. La crisis ha llegado a atacar el corazón de un sistema que ya no es inmune cuando los hijos de los más pudientes se encuentran en las mismas condiciones que las clases trabajadoras y medias, compartiendo la misma desesperación por encontrar un lugar que la crisis les ha robado. Hablamos de la igualdad de la desesperación y la falta de futuro.
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